Vitaminas contra la gripe

Se resalta la importancia de consumir vitaminas A y C a través de frutas y verduras como limón, naranja, zanahoria, piña, papaya, manzana, ajo, coliflor, rábano, espinaca, apio y papas, entre otras.
Se recalca la importancia de extremar las medidas de higiene en esta temporada, por lo que recomendó el frecuente lavado de manos, pues es otra forma de evitar el contagio.
Se Advierte que de no tomar dichas medidas preventivas es común que el cuadro gripal aparezca con manifestaciones clínicas como ataque al estado general de salud, dolor de cabeza, escalofríos, irritación en la faringe y fiebre.
Además de congestión en mucosa nasal y cavidad bucal enrojecida, síntomas que surgen en las primeras horas y prevalecen hasta por siete días.
Mucha vitamina E lleva a apoplejía

Investigadores de Estados Unidos, Francia y Alemania comprobaron que tomar esta vitamina puede aumentar el riesgo de padecer accidente cerebrovascular hemorrágico (apoplejía) un 22%, al tiempo que reduce un 10% el riesgo de sufrir accidente cerebrovascular isquémico (o infarto cerebral).
La apoplejía se produce por la ruptura de un vaso sanguíneo encefálico, mientras que el infarto cerebral está causado por la oclusión de alguna de las arterias que irrigan la masa encefálica.
Sin embargo, los científicos recalcan que los efectos absolutos son mínimos, pues calcularon que existe una posibilidad entre mil 250 personas de sufrir una apoplejía si se abusa de la vitamina E, mientras que, en el caso del infarto cerebral, el consumo de vitamina E previene uno por cada 476.
Los investigadores advierten de que hay otras estrategias preventivas, como los medicamentos que controlan los niveles de colesterol y la presión sanguínea o llevar un estilo de vida saludable, que tienen mayor impacto a la hora de reducir el riesgo de infarto cerebral que el consumo de vitamina E.
Estudios anteriores apuntaban que tomar vitamina E tienen un efecto protector frente a las enfermedades coronarias y alrededor del 13% de la población estadounidense ingiere esta vitamina como suplemento alimenticio.
Otros estudios señalaron que la vitamina no tiene esos efectos y que, en altas dosis, puede incrementar el riesgo de muerte.
Para esta investigación, se han llevado nueve ensayos diferentes en un total de 118 mil 756 participantes, 59 mil 357 de los cuales tomaban suplementos de vitamina E y 59 mil 408 ingerían un placebo.
Ninguno de los resultados de estos ensayos sugirieron que la vitamina E alterara significativamente el riesgo de padecer cualquier tipo de accidente cerebrovascular, aunque sí que encontraron notables diferencias si se analizaban los efectos de la vitamina E dependiendo de si se trataba de una apoplejía o un infarto cerebral.
Los resultados de la investigación registraron 223 casos de accidente cerebrovascular hemorrágico entre 50 mil 334 personas a las que se les suministró la vitamina y 183 entre los 50 mil 414 que tomaron el placebo, lo que supone que el grupo que ingirió la vitamina presentó un 22% más de probabilidades de sufrir una apoplejía.
En el caso del accidente cerebrovascular isquémico, se observó que de las 45 mil 670 personas que tomaron vitamina E, 884 padecieron esta patología, comparado con los 983 casos encontrados entre las 45 mil 733 personas sometidas al placebo, lo que significa que las personas que toman la vitamina presentan un 10% menos de probabilidades de sufrir un infarto cerebral.
¿Qué vitaminas necesito?

¿Recibes suficiente (o demasiada) cantidad de vitaminas? Los suplementos vitamínicos ofrecen nutrición importante, pero podrían no proteger contra afecciones graves, como cáncer o enfermedades cardiacas.
¿Cuáles y en qué cantidad?
De acuerdo con información de Mayo Clinic Women’s HealthSource las vitaminas y minerales se deben de consumir con precaución:
- Vitamina B-3 (niacina): La niacina ayuda al organismo a convertir los alimentos en energía y permite mejorar la circulación, así como los niveles de colesterol. Los científicos descubrieron que, cuando se toma en altas dosis, la niacina puede reducir la lipoproteína de baja densidad (LDL o colesterol “malo”) y los triglicéridos, además de aumentar la lipoproteína de alta densidad (HDL o colesterol “bueno”).
No obstante, las dosis necesarias para alcanzar estos efectos, que normalmente superan los mil miligramos (mg) diarios, pueden ocasionar daños hepáticos. La niacina en dosis alta debe considerarse como medicamento recetado y debe tomarse sólo bajo supervisión médica.
- Vitamina C: Los estudios han demostrado que comer alimentos ricos en vitamina C disminuye las tasas de cáncer y enfermedades cardíacas. No se sabe con certeza si los suplementos de vitamina C ofrecen los mismos beneficios.
Pruebas científicas han demostrado que los suplementos de vitamina C, cuando se toman con otros antioxidantes y zinc, lentifican el avance de la degeneración de la mácula vinculada al envejecimiento. No obstante, existen pocas pruebas respecto a que la vitamina C evite gripes o disminuya los síntomas de esa afección.
- Vitamina D: Se la llama vitamina solar porque la exposición al sol permite que el organismo la produzca. No obstante, en los Estados Unidos, una cantidad cada vez mayor de personas presenta deficiencia de vitamina D.
Ha quedado bien establecido que una cantidad adecuada de vitamina D y calcio puede evitar o detener la osteoporosis y disminuir fracturas óseas. Las nuevas investigaciones resaltan otros posibles beneficios de la vitamina D, tales como menor riesgo de dolor y debilidad muscular, de trastornos autoinmunes (como artritis reumatoide y esclerosis múltiple), de enfermedades cardiovasculares y de ciertos tipos de cáncer.
- Vitamina E: Es un antioxidante que protege a los glóbulos rojos y que posiblemente desempeña algún papel en la función inmunitaria del organismo. Desde hace mucho tiempo se cree que las dietas ricas en antioxidantes, como la vitamina E, pueden ayudar a disminuir el riesgo para algunos tipos de cáncer y para enfermedad cardiaca.
Sin embargo, los últimos estudios plantean que los suplementos de vitamina E no ofrecen los mismos beneficios que las fuentes alimenticias y que hasta podrían ser nocivos para la salud. Las dosis altas de suplementos de vitamina E podrían aumentar el riesgo de insuficiencia cardiaca o muerte.
Antes de que te decidas a tomar alguna de estas vitaminas, platica con tu médico para que él te asesore sobre las ventajas y riesgos de éstas y las dosis recomendadas.
El exceso del potasio.

La mayor parte de la excreción de potasio, así como el control de las cantidades de este mineral en el organismo, son acciones que realizan los riñones.
Si la función renal está alterada, es necesario analizar los niveles de potasio para detectar una posible acumulación de este mineral.
El exceso de potasio en el organismo provoca el entumecimiento de brazos y piernas, arritmias, dilatación cardiaca y, en casos extremos, fallo cardiaco.
Vitaminas: ¿Cuánto es demasiado?

Tomar dosis muy altas de suplementos nutricionales no va a compensar tus malos hábitos alimenticios y hasta pudiera dañar tu salud.
Aquí te mostramos los límites seguros para algunos de los suplementos más comunes.
- HIERRO
Cantidad diaria recomendada: 18 mg (a no ser que tengas anemia). Más de 50 mg al día pudiera aumentar tu riesgo de enfermedad cardíaca o daño del hígado.
- VITAMINA B6
Cantidad diaria recomendada: 2 mg. Las dosis elevadas pueden causar lesiones nerviosas, como entumecimiento permanente, si las tomas con regularidad.
- CALCIO
Cantidad diaria recomendada: 1 gramo. Tomar 2,500 mg o más al día puede elevar tu riesgo de piedras en los ríñones, sobre todo si tienes antecedentes familiares.
- VITAMINA C
Cantidad diaria recomendada: 60 mg. Tomar más de 1 gramo al día puede causar diarreas y también alterar los resultados de un análisis de heces fecales
- VITAMINA D
Cantidad diaria recomendada: 400 Ul. Combinar altas cantidades de vitamina D y calcio diariamente puede debilitar ios músculos cardíacos.





