Tapas: controla tu mente y energía

Por: admin 11/19/08

La palabra se deriva de “tap” o quemar, y se refiere a cultivar voluntariamente la autodisciplina para purificar, perfeccionar el cuerpo y nuestros sentidos. Es la práctica de conservar la energía y dirigirla hacia la meta del yoga, a unirte con lo divino. Obviamente para ello, necesitamos ejercitar nuestra autodisciplina. Tenemos que controlar nuestros apetitos físicos y nuestras pasiones. Es necesaria la disciplina diaria.

Si dedicamos diariamente 15 minutos a meditar, fortaleceremos nuestro cuerpo, nuestra mente y nos hará ser consistentes e impecables.

Existen tres tipos de autodisciplina voluntaria a las que se les llama Austeridades. Al seguirlas, verás cómo controlas tu mente y energía:

1. Las del cuerpo, que nos hacen referencia al hecho de reverenciar a los maestros y sabios, purificar el cuerpo y ser impecables.

2. Las del habla, se asocian a comunicarse sin causar dolor al otro, el ser verdadero y decir sólo 10 que es gentil y benéfico.

3. Las de la mente, que se refieren a dejarla libre de objetos, al contenerte, al practicar continuamente el silencio y la serenidad mental.

Algunas formas para practicar tapas en la vida diaria:

Ahimsa, principo del yoga

Por: admin 10/8/08

Hace algunos años, no dejaba pasar ni un sólo día a la semana sin realizar, por lo menos, media hora de yoga. M cuerpo era mucho más flexible y por ende, me animaba a realizar posturas cada vez más complicadas.

Ahimsa, el principio de la no violencia, es el corazón del yoga. Lo debemos aplicar en cada momento de la vida, de hecho, está implícito en las ramas de ésta doctrina.

La violencia no siempre se expresa de forma física, también manifiesta con un pensamiento, con un gesto o una intención negativa.

Como dice Judith Lasater, directora de la California Yoga Association: “lo que pensamos de nosotros mismos y de otros puede ser tan poderoso como el hecho físico de dañar a esa persona”.

Ser fiel al Ahimsa te exige vigilar cómo interactúas con los demás para entonces ser capaz de observar la raíz de tus pensamientos e intenciones, señala Lasater.

Todas las ramas de yoga incluyen este principio.

Finalmente, practicar Ahimsa significa tomar responsabilidad de nuestro comportamiento nocivo y detener el daño causado por otros.

En pocas palabras, se trata de ser congruentes con los principios y actuar con claridad y amor .

11 formas de practicar Ahimsa

1. Tener un negocio ecológico.

2. Cuidarte a ti misma.

3. Procurar el elevarte a ti y a los otros y tratar de minimizar la violencia.

4. Sonreírle a quien fue grosero mientras manejabas y ser compasivo con él.

5. Ponerte en el lugar del otro.

6. Observar con atención nuestros pensamientos, intenciones y acciones.

7. No ir más allá de tus límites cuando estás haciendo una postura de yoga.

8. Practicar acciones que no sean violentas con tu cuerpo.

9. Descansar cuando tu organismo lo necesita para promover la vida.

10. Elegir alimentos saludables que te nutran y de preferencia seguir una dieta vegetariana.

11. Decir “no” a los otros cuando de verdad necesites tiempo nada más para ti.

Disfruta de tu tiempo y espacio

Por: admin 10/6/08

Vivimos volcados “hacia fuera”, hacia los demás, atendiendo las necesidades de nuestra familia, de nuestro trabajo, incluso - los más solidarios de entre nosotros - de personas que ni siquiera conocemos pero cuyo bienestar también nos preocupa. Sin embargo, muchas veces, no somos capaces de mirar “hacia dentro”, de atender nuestras necesidades, de cultivar nuestra esfera privada, de defender, en definitiva, nuestro espacio personal, de reconocer que necesitamos nuestra intimidad.

Seamos o no conscientes de ello, para poder actuar en la esfera pública, necesitamos tener bien definida y asentada nuestra área privada. Esta intimidad, este espacio que sólo es nuestro, que mantenemos al abrigo de los demás, nos da el equilibrio emocional y la autoestima necesaria para enfrentarnos al mundo. En este espacio íntimo podemos desnudarnos ante nuestros ojos, seguramente los más críticos de todos y los que, muchas veces, es más difícil afrontar. Esto nos proporciona un conocimiento sobre quiénes somos y qué queremos realmente, escuchando nuestra voz sin interferencias de otros.

ESPACIO FÍSICO Y TEMPORAL

El espacio personal es intangible, pero, a la vez, puede ser muy fisico y tener una delimitación temporal. Nos explicaremos. En el fondo, nuestra intimidad es un poco como nuestra alma, la llevamos bien escondida en nuestro interior, pero se plasma en espacios u objetos materiales que reservamos para nosotros - una butaca, una zona de la casa, un diario donde escribimos nuestros pensamientos, etc. - y también tiene una delimitación temporal, es el espacio que nos dedicamos a nosotros en detrimento del que dedicamos a los demás.

Cultivar nuestra esfera privada no debe confundirse, sin embargo, con buscar momentos de descanso o momentos de ocio. Al llegar a casa, podemos disfrutar de un rato solos, sin el resto de la familia a nuestro alrededor y dedicarlo a leer, ver la televisión o escuchar música, pero esto no es cultivar nuestra intimidad, sino es sumar al ruido que traemos del mundo exterior más ruido, un ruido que no nos deja escuchar nuestros auténticos sentimientos y expresar nuestras necesidades.

Cuando hablamos de intimidad en este sentido estamos hablando de un diálogo fluido con nosotros mismos, en el que dedicarnos tiempo no es acudir a un centro de estética para recibir un gratificante masaje sino atender a nuestras elecciones personales: ¿estoy haciendo lo que deseo hacer?, ¿va mi vida hacia donde deseo que vaya?, ¿estoy invirtiendo mi tiempo en lo que realmente quiero?, ¿estoy haciéndome feliz?

EL MIEDO A UNO MISMO

Sin duda, se trata de un acto que muchas veces nos resulta difícil de llevar a cabo porque nos obliga a enfrentarnos a miedos, a dudas, a verdades que no queremos escuchar … y es que cultivar nuestra intimidad significa conocernos bien y si llegamos a conocernos profundamente, difícilmente podremos engañarnos con subterfugios.

Otras veces, es difícil hacer entender a la pareja que uno necesita dedicarse ese tiempo, ya que puede interpretarse como una huida.  Hay algunas personas que sienten la necesidad de acaparar al otro hasta el extremo, pero ésta no es una relación saludable.

CÓMO CULTIVAR NUESTRA INTIMIDAD

Para empezar, debemos fomentar nuestro diálogo interior. Te damos algunas claves para conseguirlo:

Escúchate: escribir un diario íntimo es una buena manera de dejar aflorar tu voz interior, de hacer brotar el diálogo contigo mismo.

Analízate: ¿por qué te preguntas siempre lo mismo? Tira de la madeja de tus pensamientos y profundiza en tus necesidades, miedos, anhelos …

Entiéndete: la información sobre ti mismo te hará verte con ojos nuevos y entenderte mejor. Te darás cuenta de por qué te comportas como lo haces, o te sientes de una manera ante determinadas circunstancias.

Alábate y perdónate: reconocerás tus puntos fuertes y débiles y así aprenderás tanto a valorarte como a perdonarte para seguir adelante.

Otros caminos: la meditación o el yoga fomentan la reflexión sobre quiénes somos y hacia donde vamos.