Uñas encarnadas

Sin duda uno de los dolores más molestos y lacerantes que existen, es el que producen las uñas encarnadas y aunque el problema se presenta con mayor frecuencia y agresividad en los pies, también pueden enterrarse las uñas de las manos.
Este problema, también conocido como onicocriptosis, se ocasiona cuando la punta de las uñas se dobla por uno de sus lados hacia adentro y se encarna en la piel que la rodea. La zona se vuelve muy sensible, se enrojece y con frecuencia puede infectarse y formar una ampolla con pus.
El dedo gordo es más afectado y si el problema no se resuelve de inmediato el tejido de inflama, produce mucho dolor y problemas para caminar adecuadamente.
Este problema, que puede ser hereditario, se genera o complica principalmente por la forma de corte de las uñas que debe ser recto y evitando que la uña se corte demasiado quedando al ras de la piel. Cuando se corta en forma curva o se deja muy pequeña seguramente se va a encarnar y como molesta mucho, la urgencia de quitarla hará que nuevamente se corte en forma curva y el problema persista.
Las uñas encarnadas provocan también problemas al caminar y a la larga la deformidad de los pies, por que el dolor hace que se camine mal y que el peso del cuerpo se distribuya en los pies de forma dispareja.
La presión de los zapatos cuando su medida es menor de la que el pie necesita o son muy angostos, también pueden ocasionar que las uñas se encarnen.
Una persona diabética tiene que tener cuidados especiales al cortar las uñas, dado que una de las complicaciones de esta enfermedad es la deficiente vascularización de los pies y desafortunadamente son muchos los casos en que una uña mal cortada genera o desencadena un problema que termina en la amputación del pie, por lo que se sugiere que el corte sea mínimo cada 15 días y lo realice un médico podólogo o un especialista en el manejo de los pies.
En caso de presentar infección, que se manifiesta por un abultamiento, enrojecimiento y dolor agudo cuando se toca la parte lesionada, es necesario tomar antibióticos, por lo que hay que consultar al médico podólogo.
En casos extremos, cuando las uñas estén encarnadas hasta la raíz, es necesario quitarlas cortando desde su nacimiento, ya sea toda o una parte de ellas.
Para ello, se coloca anestesia local y el especialista desplaza la cutícula hasta encontrar el nacimiento de la uña, se corta de base y se cose de nuevo la cutícula. El dedo debe vendarse suavemente sin impedir una adecuada circulación y se deben usar zapatos quirúrgicos y muletas mientras cicatriza y empieza a crecer una nueva uña. Es recomendable mantener el pie elevado lo más que se pueda para impedir que se hinche.
Algunos médicos colocaban un pequeño alambre como guía de las nuevas uñas, sin embargo este procedimiento ha dejado de utilizarse por su inefectividad. Los que sí es recomendable es usar zapatos cómodos, sin presión en los dedos y cortar las uñas, como ya se dijo, de forma recta.
Callos y ojos de pescado

Con mucha frecuencia los pies de muchas personas están propensos a desarrollar los molestos callos y los dolorosos ojos de pescado, sobre todo en las mujeres que usan zapatos de tacón alto con puntas muy estrechas o en personas que utilizan zapatos que ejercen mucha presión sobre los dedos y la planta del pie.
Los callos, son capas córneas que se forman en determinados puntos de la piel a causa de la llamada hiperqueratosis, que ocasiona que las capas de la piel superior se engrosen por una mayor presencia de queratina. Al perder humedad, las terminaciones nerviosas se atrofian y el tejido se vuelve más duro e insensible al dolor. Si se expone esta piel a una constante presión y a fuertes rozamientos se formará una superficie amarillenta que formará una callosidad.
Los callos varían en forma y tamaño. Por lo general son indoloros, pero en algunos casos se vuelven tan gruesos que la piel pierde flexibilidad y se quiebra causando malestar. Las personas con diabetes o circulación deficiente pueden contraer infecciones graves bajo los callos.
Las callosidades en la planta de los pies o en los talones son ocasionadas por el uso de zapatos que oprimen demasiado los pies. Las personas que caminan descalzas todo el tiempo y en todo tipo de terrenos, suelen desarrollar callosidades de hasta 1 cm. de grosor.
Un ojo de pescado, también conocido como heloma o tiloma, es una reexaltación de tejido muerto y firme, pequeño y redondo, que por lo general se forman en diversas partes huesudas de los dedos de los pies y que presentan un consistencia dura, los que nacen entre lo dedos son suaves.
La mayoría tienen tono amarillento, pero pueden enrojecer al irritarse o inflamarse. Contienen un núcleo duro y ceroso que se forma en la capa externa de la piel y que después penetra hasta el tejido y os nervios subyacentes, causando dolor sobre todo si se les presiona.
Ambos problemas son ocasionados por la fricción o presión sobre la piel, en general por usar zapatos o calcetines que no ajustan correctamente o por participar en actividades artísticas, laborales o deportivas que implican la frotación y presión constantes.
En algunos casos, los callos y ojos de pescado se desarrollan también por artritis o deformidades en la estructura de los huesos.
Los ojos de pescado y los callos se diagnostican fácilmente a simple vista y un paso importante para evitarlos y tratarlos es identificar el tipo de calzado que se está utilizando.
En la mayoría de los casos, los callos y ojos de pescado no necesitan atención médica, a menos que sean muy molestos, recurrentes o que se infecten lo que requiere de un tratamiento con antibióticos.
En ocasiones es necesario que el médico corte el tejido grueso después de aplicar un anestésico local y solamente en casos en que el ojo de pescado esté muy profundo se requiere de retirarlo totalmente mediante una pequeña cirugía que se puede realizar en el consultorio médico.
Existen varios tratamientos locales para ablandar y desprender los callos fácilmente en casa, en forma de parches, cojines o líquidos que facilitan su extirpación, pero que deben ser utilizados con mucho cuidado para evitar lesiones en las áreas cercanas al callo.
Los ojos de pescado, se puede eliminar suavizándolos con agua tibia y sales de Epsom y aplicando una crema humectante. Posteriormente hay que cubrirlos con gasa húmeda y envolver el pie con un plástico durante unos minutos para que después se puedan frotar con piedra pómez. Cuando se desprendan hay que aplicar una pomada salicílica al 5 o 10% y cubrir la zona con una venda adhesiva.
Un peligro muy grande que hay que tomar en cuenta es si la persona padece diabetes o cualquier enfermedad que ocasiona circulación deficiente, los callos deben ser tratados de forma profesional y nunca se debe intentar la curación por la persona misma.
Para prevenirlos es necesario:
- Usar zapatos cómodos, evitar el tacón muy alto y las puntas estrechas.
- Utilizar calcetines lisos sin rugosidades.
- Dar masaje a los pies todos los días, antes de acostarse y de preferencia utilizando agua caliente con sal, vinagre o jabón para ablandar las partes callosas.
- No utilizar nunca tijeras o navajas para quitar los callos, acudir al especialista en casos difíciles en que no se remuevan con los parches o líquidos que se adquieren en las farmacias.
- Limar con piedra pómez cuidado y suavidad las partes ásperas de la planta del pie y de los talones.
Pie equinovaro

El pie equinovaro, es una malformación congénita y uno de los tipos más comunes de pie zambo, ya que afecta más o menos a uno de cada mil niños, predominando en el sexo masculino.
Aproximadamente la mitad de los niños afectados presentan el problema en los dos pies, es decir el problema es bilateral.
Se caracteriza por que el pie está en punta (equino) y con la planta girada hacia adentro (varo) y el problema se genera por una afectación en las articulaciones tibiotarsiana, subastragliana y mediotarsian, lo que hace generalmente que el pie se flexione y el talón se eleve.
En algunos casos más graves, suelen afectarse otras articulaciones como las intertarsianas, cuneometatarsianas y metatarsofalángicas.
En esta malformación, la disposición de los huesos en el pie es anormal, igual que la forma de cada uno de ellos, sobre todo la del hueso astrágalo. Además los ligamentos y músculos están muy densos y tensos, lo que impide la colocación correcta de esos huesos.
No se sabe bien porqué se origina este problema por lo que existen varias teorías, entre las que están.
- Ser de origen genético o hereditario.
- Por falta de espacio para la formación del feto durante el embarazo.
- Por la detención en el crecimiento del pie que hace que sus huesos no lleguen a ocupar su posición y forma correcta.
- Por padecer enfermedades neuromusculares.
Dado que esta malformación congénita se desarrolla durante los tres primeros meses del embarazo, mediante un estudio ecográfico, el médico puede ver el problema, lo que permitirá a los padres programar el tratamiento en los primeros días de vida.
Dedos de martillo.

Los dedos de martillo también conocidos como dedos en garra o dedos en mazo, son una deformidad en la que uno o más dedos del pie se flexionan y encorvan adquiriendo la apariencia de una garra.
Este problema casi siempre afecta al segundo dedo, aunque también pueden verse afectados otros, con lo que los más pequeños se doblan y aprietan entre sí provocando graves problemas al caminar y colores continuos y muy molestos.
Debido a la curvatura del dedo, es común que aparezca un ojo de pescado en la parte prominente de la flexión, que ocasiona intenso dolor al presionar el nervio, lo que sucede con el uso de cualquier zapato.
Este problema puede empezar desde la infancia y puede ser provocado por alguna anormalidad hereditaria en la alineación de los huesos del metatarso y el alargamiento excesivo de la articulación.
Sin embargo, también puede aparecer en la edad adulta y es provocado casi siempre porque el calzado no ajusta de manera correcta. Este problema es más frecuente en personas que utilizan tacones altos, ya que el peso se distribuye de forma irregular entre los dedos.
Este problema que se reconoce fácilmente, puede ser tratado principalmente utilizando el zapato correcto y con medicamentos inyectados como lidocaína o cortisona en algunos casos. El uso de plantillas especiales de plástico o metal diseñadas para cada persona alivian la presión de los dedos así como los parches o cojines de espuma de látex, fustán o piel de cordero.
Para prevenir los dedos de martillo, es recomendable:
- Utilizar zapatos que ajusten bien y tener en cuenta que los pies crecen con la edad, por lo que hay que cambiarlos en cuanto se sienta que aprietan un poco.
- Comprar zapatos durante la tarde, cuando los pies están un poco hinchados por el trabajo durante la mañana.
- Evitar el uso de tacones altos y puntiagudos todos los días.
- Caminar descalzos el mayor tiempo posible.
- Usar zapatos con correas en caso de padecer dedos de martillo, para no presionar más de lo debido.
Lesión en el Tendón de Aquiles.

El tendón de Aquiles se acorta con el uso de tacones altos. Estas personas, generalmente son víctimas de su predilección por la moda con zapatos altos con tacón de aguja o muy delgado y lo que ocasionan es lesionar el tendón de Aquiles, llamado así por el legendario héroe helénico, que era invulnerable a cualquier dolor, menos en esta parte del pie, en donde un flechazo le costo la vida.
Un pie sano se apoya en tres puntos, uno localizado detrás del potente hueso del talón donde se recoge el peso principal y en la parte delantera del pie, los otros dos puntos están al final del primer y quinto metatarsiano. Pero en los pies deformados la presión se desplaza a otros puntos y ocasiona molestias y dolores agudos.
Los tendones de Aquiles, son muy sensibles y fuertes, transportan mucho peso y a veces cuando se abusa de ellos, reaccionan con dolor e inflamación.
Este tendón comunica los músculos del peroné y el calcáneo, hueso que se ocupa de que podamos ponernos de punta y volver a bajar el pie. A diferencia de otros tendones, el de Aquiles carece de una capa protectora, con lo que es especialmente propenso a recibir heridas y sufrir inflamaciones, los golpes en esta parte son muy dolorosos y pocas personas se han escapado de un pisotón o de ser atropellados por los carritos del súper mercado o las carriolas, sin sentir un dolor agudo al que se reacciona con coraje y mal humor.
Para tensar el tendón, el músculo del peroné realiza un intenso movimiento adicional hacia arriba sobre su ligamento lo que ocasiona además un dolor en el peroné cuando se fuerza demasiado el músculo del peroné.
Cuando se utilizan tacones altos y/o de aguja con frecuencia, el tendón se acorta en el punto de partida hacia el músculo y el exceso de tejido va desapareciendo poco a poco, hasta que finalmente alcanza una longitud que ya no requiere el movimiento adicional.
En el peor de los casos esto puede conducir a una reducción permanente del tendón, con lo que resulta imposible usar zapatos con tacones más bajos y cuando se hace, el dolor en el tendón y talón de pie se agudizan por la inflamación del tejido, lo que en casos extremos deforma los pies y en estos casos la nivelación con tacones altos, será tan molesta como poco elegante.





