Pie equinovaro

El pie equinovaro, es una malformación congénita y uno de los tipos más comunes de pie zambo, ya que afecta más o menos a uno de cada mil niños, predominando en el sexo masculino.
Aproximadamente la mitad de los niños afectados presentan el problema en los dos pies, es decir el problema es bilateral.
Se caracteriza por que el pie está en punta (equino) y con la planta girada hacia adentro (varo) y el problema se genera por una afectación en las articulaciones tibiotarsiana, subastragliana y mediotarsian, lo que hace generalmente que el pie se flexione y el talón se eleve.
En algunos casos más graves, suelen afectarse otras articulaciones como las intertarsianas, cuneometatarsianas y metatarsofalángicas.
En esta malformación, la disposición de los huesos en el pie es anormal, igual que la forma de cada uno de ellos, sobre todo la del hueso astrágalo. Además los ligamentos y músculos están muy densos y tensos, lo que impide la colocación correcta de esos huesos.
No se sabe bien porqué se origina este problema por lo que existen varias teorías, entre las que están.
- Ser de origen genético o hereditario.
- Por falta de espacio para la formación del feto durante el embarazo.
- Por la detención en el crecimiento del pie que hace que sus huesos no lleguen a ocupar su posición y forma correcta.
- Por padecer enfermedades neuromusculares.
Dado que esta malformación congénita se desarrolla durante los tres primeros meses del embarazo, mediante un estudio ecográfico, el médico puede ver el problema, lo que permitirá a los padres programar el tratamiento en los primeros días de vida.
Dedos de martillo.

Los dedos de martillo también conocidos como dedos en garra o dedos en mazo, son una deformidad en la que uno o más dedos del pie se flexionan y encorvan adquiriendo la apariencia de una garra.
Este problema casi siempre afecta al segundo dedo, aunque también pueden verse afectados otros, con lo que los más pequeños se doblan y aprietan entre sí provocando graves problemas al caminar y colores continuos y muy molestos.
Debido a la curvatura del dedo, es común que aparezca un ojo de pescado en la parte prominente de la flexión, que ocasiona intenso dolor al presionar el nervio, lo que sucede con el uso de cualquier zapato.
Este problema puede empezar desde la infancia y puede ser provocado por alguna anormalidad hereditaria en la alineación de los huesos del metatarso y el alargamiento excesivo de la articulación.
Sin embargo, también puede aparecer en la edad adulta y es provocado casi siempre porque el calzado no ajusta de manera correcta. Este problema es más frecuente en personas que utilizan tacones altos, ya que el peso se distribuye de forma irregular entre los dedos.
Este problema que se reconoce fácilmente, puede ser tratado principalmente utilizando el zapato correcto y con medicamentos inyectados como lidocaína o cortisona en algunos casos. El uso de plantillas especiales de plástico o metal diseñadas para cada persona alivian la presión de los dedos así como los parches o cojines de espuma de látex, fustán o piel de cordero.
Para prevenir los dedos de martillo, es recomendable:
- Utilizar zapatos que ajusten bien y tener en cuenta que los pies crecen con la edad, por lo que hay que cambiarlos en cuanto se sienta que aprietan un poco.
- Comprar zapatos durante la tarde, cuando los pies están un poco hinchados por el trabajo durante la mañana.
- Evitar el uso de tacones altos y puntiagudos todos los días.
- Caminar descalzos el mayor tiempo posible.
- Usar zapatos con correas en caso de padecer dedos de martillo, para no presionar más de lo debido.
Lesión en el Tendón de Aquiles.

El tendón de Aquiles se acorta con el uso de tacones altos. Estas personas, generalmente son víctimas de su predilección por la moda con zapatos altos con tacón de aguja o muy delgado y lo que ocasionan es lesionar el tendón de Aquiles, llamado así por el legendario héroe helénico, que era invulnerable a cualquier dolor, menos en esta parte del pie, en donde un flechazo le costo la vida.
Un pie sano se apoya en tres puntos, uno localizado detrás del potente hueso del talón donde se recoge el peso principal y en la parte delantera del pie, los otros dos puntos están al final del primer y quinto metatarsiano. Pero en los pies deformados la presión se desplaza a otros puntos y ocasiona molestias y dolores agudos.
Los tendones de Aquiles, son muy sensibles y fuertes, transportan mucho peso y a veces cuando se abusa de ellos, reaccionan con dolor e inflamación.
Este tendón comunica los músculos del peroné y el calcáneo, hueso que se ocupa de que podamos ponernos de punta y volver a bajar el pie. A diferencia de otros tendones, el de Aquiles carece de una capa protectora, con lo que es especialmente propenso a recibir heridas y sufrir inflamaciones, los golpes en esta parte son muy dolorosos y pocas personas se han escapado de un pisotón o de ser atropellados por los carritos del súper mercado o las carriolas, sin sentir un dolor agudo al que se reacciona con coraje y mal humor.
Para tensar el tendón, el músculo del peroné realiza un intenso movimiento adicional hacia arriba sobre su ligamento lo que ocasiona además un dolor en el peroné cuando se fuerza demasiado el músculo del peroné.
Cuando se utilizan tacones altos y/o de aguja con frecuencia, el tendón se acorta en el punto de partida hacia el músculo y el exceso de tejido va desapareciendo poco a poco, hasta que finalmente alcanza una longitud que ya no requiere el movimiento adicional.
En el peor de los casos esto puede conducir a una reducción permanente del tendón, con lo que resulta imposible usar zapatos con tacones más bajos y cuando se hace, el dolor en el tendón y talón de pie se agudizan por la inflamación del tejido, lo que en casos extremos deforma los pies y en estos casos la nivelación con tacones altos, será tan molesta como poco elegante.





