Cefalea sinusal

Está fuertemente relacionada con la sinusitis, enfermedad infecciosa que bloquea los senos paranasales que están detrás de las mejillas, nariz y ojos.
La inflamación de los conductos de los senos paranasales ocasiona dolores que pueden ser ligeros o fuertes, constantes y frecuentes y que se acentúan cuando la persona despierta o se inclina hacia delante.
Los síntomas de la sinusitis que acompañan este padecimiento son goteo posnasal que llega a formar flemas, irritación de garganta y congestión y secreción nasal, fiebre, fatiga, oídos tapados, tos e inflamación alrededor de los ojos.
Los síntomas de la cefalea son:
- Dolor y sensibilidad detrás de la frente, en mejillas y alrededor de los ojos, a veces esa región se nota con un cambio de color amarillento.
- Dolor en la nuca o en los dientes superiores.
El diagnóstico, lo hace un médico otorrinolaringólogo y para ello puede solicitar una radiografía de la cara para ver el grado de obstrucción de los senos paranasales.
El tratamiento, consiste en la toma de medicamentos, la limpieza de los senos, y en casos extremos la cirugía, para limpiar perfectamente la zona, la cuál se realiza con anestesia total y mediante laparoscopía, es decir se introduce en ambas fosas nasales un tubito delgado con fibra óptica y un sistema de aspirado, que permite limpiar a fondo los espacios o senos.
¿Qué es la presbiacusia?

La presbiacusia es la forma más frecuente fisiológica de la pérdida gradual de la audición o hipoacusia, suele afectar a ambos oídos y se debe principalmente al envejecimiento, aunque pueden presentarse casos a partir de los 20 años de edad.
Afecta a ambos sexos, pero tiene mayor incidencia y gravedad en los hombres.
Es un tipo de disminución o pérdida auditiva neurosensorial y se debe principalmente al deterioro de las células ciliadas existentes en la cóclea. Esta células son las encargadas de procesar el sonido y enviarlo al cerebro, en forma de impulsos eléctricos acústicos, en donde es interpretado como palabras, voces, sonidos o ruidos.
Aunque este padecimiento está relacionado directamente con la edad, entre los factores que se asocian a ella, están:
- Herencia genética.
- El uso de ototóxicos, que son medicamentos que afectan al oído.
- El tabaquismo.
- El alcohol.
- La exposición constante a ruidos extremos o frecuentes.
- Enfermedades como la diabetes y la ateroesclerosis.
- Por padecer ostosclerosis, es decir el agrandamiento de los huesecillos del oído medio.
- Accidentes y traumatismos.
La presbiacusia se manifiesta progresivamente. Primero altera las frecuencias agudas y progresivamente las medias y graves, lo que contribuye a la dificultad en la compresión del habla.
En los pacientes con presbiacusia es muy frecuente escuchar la frase: “oigo, pero no entiendo” y las personas que la padecen, piden por lo general a los demás que hablen más alto y pausadamente, sobre todo cuando hay ruido de fondo.
Pueden presentarse casos en que se presenten zumbidos molestos de los oídos, mareos y vértigos.
Cuando el médico recomienda el uso de medicamentos, estos tienen el propósito de mejorar los síntomas, más no la enfermedad. Por lo regular recomiendan vasodilatadores y vitaminas que son reconstituyentes de los nervios.
Vértigo de Méniére

También conocida como Vértigo de Méniére o Edema endolinfático, es un padecimiento crónico que afecta el oído interno y por lo general se presenta en solamente uno de ellos, aunque hay personas que llegan a tener los síntomas en los dos. Afecta principalmente a personas entre los 40 y 60 años y su incidencia es más o menos igual en hombres que en mujeres.
Aunque la causa exacta se desconoce, algunos especialistas la relacionan con la degeneración de las vellosidades del oído interno que son las encargadas de transmitir las ondas sonoras y otros la relacionan con el ruido o problemas ambientales.
Lo que sí se sabe bien, es que en todos los casos se relaciona directamente con los fluidos en los canales del oído interno y a pesar de ser muy molesta y de no ser una enfermedad contagiosa, ni fatal por sí misma, por sus efectos puede llegar a ser una enfermedad discapacitante ya que en algunos casos ocasiona sordera y por los síntomas puede ser causa de accidentes, sobre todo si los episodios o ataques son prolongados y repetitivos.
El ataque se presenta cuando sin motivo alguno, aumenta el líquido en la zona del laberinto del oído interno, lo que produce una mayor presión y un trastorno del sentido del equilibrio.
El laberinto, del oído se conforma con dos partes: el laberinto óseo que cubre y protege a la otra parte que es el laberinto membranoso que en su interior contiene líquido endolinfático, necesario para oír y para mantener el balance o equilibrio del cuerpo.
Normalmente, cuando la cabeza se mueve, el líquido endolinfático también lo hace, haciendo que los receptores nerviosos del laberinto membranoso envíen señales al cerebro sobre los movimientos del cuerpo, para que a su vez el cerebro mande señales a los diferentes órganos para conservar el equilibrio.
Pero un aumento en el líquido endolinfático puede hacer que el laberinto membranoso se dilate o hinche, condición conocida como edema endolinfático y se produzcan los síntomas característicos al mesclarse con el líquido perilinfático, otro fluido del oído interno que se encuentra entre el laberinto membranoso y la estructura ósea del oído interno.
Aunque por lo general la pérdida auditiva de la persona tiende a recuperarse entre ataques, suele empeorar con el tiempo y si estos son muy frecuentes, hay peligro de sordera.
Sordera por ruido

El oído humano es un maravilloso órgano que permite captar y conducir los sonidos al cerebro para ser identificados, procesados y guardados en la memoria, pero cuando se somenten a sonidos muy altos en volumen y los ruidos son constantes, su delicada estructura se daña en ocasiones irreversiblemente.
La sordera por ruido o trauma acústico es un problema de salud que se presenta cada vez con mayor frecuencia, principalmente en población de países industrializados.
Esta se ocasiona cuando una persona se expone a sonidos intensos que pueden ser continuos o generados por un solo evento que sea excesivo, como una explosión y que rebasan los 90 decibeles ocasionando lesiones en las células del órgano de Corti, localizado en el oído interno y encargado de percibir y decodificar los sonidos. Su principal función es la de transformar las ondas sonoras en energía bioeléctrica que dirige hacia el cerebro por el nervio auditivo.
El trauma acústico depende de la intensidad del sonido, tiempo de exposición, sensibilidad del oído y tono del sonido, ya que son mucho más agresivos los tonos agudos que los graves.
Las consecuencias del ruido generalmente no se manifiestan hasta años después con una disminución severa de la agudeza auditiva o en el peor de los casos, con una sordera permanente.
El trauma acústico se puede clasificar según su daño. Cuando la pérdida es de primer grado, aparece un zumbido agudo molesto que desaparece progresivamente con el descanso y que puede ser continuo si la persona continúa expuesta al ruido por mucho tiempo.
Cuando es de segundo grado, el zumbido es más molesto y se aprecia una leve pérdida de la audición y en casos más severos la hipoacusia o pérdida de la audición es más severa y predomina el zumbido constante.
Tratamiento y prevención
Ante cualquier problema auditivo o zumbido en los oídos se debe acudir con un otorrinolaringólogo para evitar que el problema avance y se reciba el tratamiento adecuado.
En casos necesarios se puede colocar un dispositivo auditivo para ayudar a recuperar la audición.
Entre lo que está indicado para proteger la audición es el consumo de vitaminas A, B y en casos necesarios medicamentos vasodilatadores que el médico determinará según cada paciente.
Entre las principales medidas de prevención están:
- Disminuir el tiempo de exposición a sonidos constantes y fuertes.
- Utilizar equipo de protección acústica en lugares de trabajo que produzcan mucho ruido.
- Evitar subir el volumen de radios, televisores o videojuegos en cualquier sitio
- Evitar el uso de audífonos por largos ratos.
La hipoaclusia conductiva

La hipoaclusia conductiva, afecta la transmisión del sonido por la inposiblidad que tiene el sonido de atravesar la barrera a nivel del oído externo y/o del oído medio y se puede deber a:
- La obstrucción del conducto auditivo externo, por la presencia de cuerpos extraños, acumulación de cerumen o cerilla o a infecciones.
- A perforaciones de la membrana del tímpano, lesiones en la cadena de huecesillos o a la falta de movilidad de la misma.
- A adherencias de las paredes de la caja del tímpano o a la presencia de secreciones de grasa, líquido acuoso, mucoide o pus.
El tratamiento puede ir desde una limpieza médica adecuada hasta cirugías o el uso de un fonoaudífono.





