Osteoporosis ¿a quiénes afecta más?

Según la OMS este trastorno afecta a la mitad de las mujeres después de la menopausia. También es más frecuente entre las mujeres delgadas y de hueso fino que entre las de hueso grande y más gruesas.
La raza parece ser que también influye a la hora de poder desarrollar esta enfermedad, de manera que son las blancas y asiáticas quienes tienen más riesgo frente a las africanas o a las mujeres latinoamericanas. Sin embargo, también influyen otros factores, como por ejemplo, el sedentarismo, el consumo de alcohol y tabaco, la pérdida temprana de la menstruación, los antecedentes familiares, el no haber tenido hijos o un bajo consumo de calcio.
Por todas estas razones, es muy importante que a partir de los 50 años te realices una densitometría ósea para que tu médico determine el estado de tu sistema óseo y te aplique el tratamiento más adecuado.
De todas formas existen otros signos que pueden ayudar al especialista a determinar si se padece o no esta enfermedad. Uno de los más habituales es la pérdida de altura (bajar de 1,5 a 2 cm anuales es señal de que puede existir una fractura vertebral provocada por la osteoporosis).
¿A quiénes afecta más la osteoporosis?

Según la OMS este trastorno afecta a la mitad de las mujeres después de la menopausia. También es más frecuente entre las mujeres delgadas y de hueso fino que entre las de hueso grande y más gruesas.
La raza parece ser que también influye a la hora de poder desarrollar esta enfermedad, de manera que son las blancas y asiáticas quienes tienen más riesgo frente a las africanas o a las mujeres latinoamericanas.
Sin embargo, también influyen otros factores, como por ejemplo, el sedentarismo, el consumo de alcohol y tabaco, la pérdida temprana de la menstruación, los antecedentes familiares, el no haber tenido hijos o un bajo consumo de calcio.
Por todas estas razones, es muy importante que a partir de los 50 años te realices una densitometría ósea para que tu médico determine el estado de tu sistema óseo y te aplique el tratamiento más adecuado. De todas formas existen otros signos que pueden ayudar al especialista a determinar si se padece o no esta enfermedad. Uno de los más habituales es la pérdida de altura (bajar de 1,5 a 2 cm anuales es señal de que puede existir una fractura vertebral provocada por la osteoporosis).
Ejercitate sin preocuparte de tu enfermedad
Son muy comunes y quizá tú padeces alguna de ellas. y quizá también te hayas propuesto acabar con ella mediante ejercicio físico, pero ¿te has parado a pensar si estás haciendo el ejercicio indicado?
Échale un ojo a lo que te recomendamos y te sentirás mucho mejor.
Osteoporosis
Para la descalcificación puedes pasear rápidamente, hacer una carrera suave o cualquier deporte que implique tonificación muscular; si es con algo de peso, mejor. Eso sí, debes tener cuidado con la intensidad para evitar lesiones y dolor de huesos.
Objetivo: el ejercicio estimula el metabolismo del calcio en los huesos que generalmente son los que implican el juego de las articulaciones.
Fibromialgia
Los expertos aseguran que la práctica de Pilates es ideal para atenuar los síntomas de esta enfermedad. También puedes hacer natación, pero de forma moderada.
Objetivo: eliminar o paliar el dolor, reforzar los músculos y potenciar la sensación de bienestar. Ideal: ejercicio aeróbico moderado
Depresión y Ansiedad
Para este tipo de enfermedades, cualquier tipo de deporte es bueno. Si no tienes molestias o problemas de salud, haz el que más te guste. Verás cómo tu estado de ánimo cambia muy, muy positivamente.
Objetivo: liberar endorfinas para sentirte bien. Descargar energía y mejorar tu aspecto físico son algunas de las cosas que conseguirás.
Diabetes
Deberás tener en cuenta qué deportes puedes hacer y hasta dónde puedes llegar, sin pasarte. Lo más apropiado es la carrera o marcha, bicicleta, patinaje y, en general, todo tipo de deporte aeróbico.
Objetivo: para controlar el nivel de glucemia en la sangre es muy importante que practiques deporte a diario. Esto ayuda a disipar la glucosa en sangre.
Asma
Yoga, tai-chi o Pilates son deportes que te ayudarán en tu afección respiratoria. Si no te convence ninguno de los que te mencionamos, prueba de manera ligera la bicicleta o una carrera corta.
Objetivo: ejercicio suave.Practícalo en zonas no muy secas y lleva a rajatabla el sistema de hidratación: agua y respirar bien.





