Como daña el alcohol al cerebro

En la revista Journal of Neuroscience, publicaron un nuevo descubrimiento relacionado con los mecanismos de neurotoxicidad que produce el consumo de alcohol.
Este trabajo logra demostrar que la neurotoxicidad del alcohol se debe a la activación del sistema inmunitario innato en el cerebro, que promueve compuestos inflamatorios que serían los responsables del daño neural.
Según el estudio, el alcohol activa unos receptores denominados “toll-like” o “TLRs”, proteínas ancestrales responsables de la respuesta inmune innata y de la defensa contra las infecciones.
Estos receptores se encuentran en las células del sistema inmune, reconocen a un gran número de agentes patógenos y su interacción provoca una rápida respuesta y la producción de compuestos tóxicos e inflamatorios que controlan o eliminan la infección.
Sin embargo, su sobreactivación puede causar inflamación crónica y lesiva.
Tradicionalmente se creía que el cerebro era un órgano privilegiado y protegido del sistema inmune, pero este estudio confirma que también dispone de mecanismos para reaccionar contra las infecciones, como se evidencia en la presencia de estos receptores que se encuentran principalmente en las células gliales.
Las células gliales juegan un papel crucial en la respuesta inmune, liberando citoquinas y actuando de células mediadoras en la inflamación.
Su activación por estímulos tóxicos puede causar respuestas anómalas y contribuir de esta forma a la neurodegeneración y al daño cerebral.
Los resultados sugieren que la neurotoxicidad del etanol está, en parte, mediada por mecanismos de neuroinflamación, igual que ocurre en ciertas enfermedades neurodegenerativas.
De hecho, diferentes estudios han demostrado que estos receptores también están implicados en patologías como el Parkinson o el Alzheimer, también asociadas a procesos inflamatorios.
Mala dieta lleva a infarto cerebral

Comer muchas grasas, especialmente aquellas que contienen las galletas y los panecillos pueden aumentar considerablemente el riesgo de un infarto cerebral para las mujeres de más de 50 años
El estudio es el mayor hecho sobre los riesgos de infarto cerebral en las mujeres y entre todos los tipos de grasa. Los resultados obtenidos demuestran una tendencia clara: aquéllas que comieron más grasa tenían un riesgo 44% mayor de sufrir los tipos de infartos cerebrales más comunes en comparación con aquellas que comían menos.
“Es un aumento muy fuerte que se puede evitar”, dijo el doctor Emil Matarese, especialista en derrames cerebrales en el centro médico de Saint Mary en Langhorne, Pensilvania.
“Lo que es malo para el corazón es malo para el cerebro”.
Matarese revisó el proyecto, pero no estuvo involucrado en su realización. La investigación fue presentada en una conferencia de la Asociación Estadounidense del Infarto Cerebral y se llevó a cabo con 87 mil 230 participantes dentro de la Iniciativa por la Salud de la Mujer, un estudio creado con fondos federales, famoso por revelar los riesgos de salud relacionados con el uso de píldoras de hormonas para tratar lo síntomas de la menopausia.
Precisamente antes de llegar a la menopausia las mujeres tienen menos riesgo de padecer un derrame cerebral en comparación con los hombres de la misma edad, pero esto comienza a cambiar pues cada vez más mujeres luchan contra la obesidad y otros problemas de salud.
Después de la menopausia el riesgo de un infarto cerebral aumenta y la aparente ventaja de las mujeres sobre los hombres desaparece dijo el doctor Ka He, especialista en nutrición y principal autor del estudio de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
He y otra investigadora, Sirin Yaemsiri, querían descubrir si la grasa en la dieta cambiaba las posibilidades de padecer un derrame.
Las participantes en el estudio, de 50 a 79 años de edad, describieron detalladamente sus dietas cuando comenzaron a realizarlo. Los investigadores las clasificaron en cuatro grupos de acuerdo con cuánta grasa consumían y las revisaron siete años después para ver cuántas habían tenido un derrame causado por arterias tapadas que irrigan la sangre del cerebro, el tipo más común.
Entre las participantes ocurrieron 288 infartos cerebrales en aquellas que consumían más grasa al día (95 gramos), ante 249 infartos cerebrales en el grupo que consumía menos grasa (25 gramos), dijo Yaemsiri en la conferencia.
Los investigadores encontraron 30% de riesgo mayor entre las mujeres que consumían más grasas “trans”, como las que hay en la margarina, los alimentos fritos y las galletas.
Páralisis de Bell

También conocida como parálisis facial periférica es un padecimiento que afecta los músculos de la cara que controlan el movimiento y la expresión.
Suele ser relativamente frecuente y se puede presentar a cualquier edad y en personas de ambos sexos, aunque tiene una mayor incidencia en personas mayores de los 40 años de edad. Esta parálisis se presenta solamente en un lado de la cara y generalmente es transitoria. Sus efectos suelen pasar entre las tres semanas y los 6 meses, dependiendo de cada caso y persona.
La parálisis de Bell, es un padecimiento que generalmente se desarrolla rápidamente y suele presentarse de un día para otro, de la noche a la mañana.
Uno de los síntomas iniciales, suele ser un dolor detrás del pabellón del oído y puede presentarse horas o días antes de manifestarse la enfermedad. También puede haber un leve malestar general, dificultad para cerrar bien un ojo y lagrimeo por no poder cerrar bien el párpado o el hacer una “mueca” rara con la boca, que son muy poco perceptibles.
Ya que otras enfermedades suelen ocasionar parálisis facial, el diagnóstico debe hacerse por un médico neurólogo, para dar el tratamiento adecuado y descartar males como el Síndrome de Guillain-Barré, el Herpes Zoster, ciertos accidentes cerebrovasculares o cardiovasculares o tumores.
También hay otros casos en que las mujeres desarrollan un padecimiento llamado hemiatrofia facial de Romberg, que conlleva a la pérdida del tejido adiposo cutáneo y este problema conforme avanza, llega a producir atrofia y distorsión facial.
Los espasmos de los músculos faciales o hemifaciales producen el mismo efecto que la parálisis de Bell, por lo que es necesario consultar al médico, realizar los estudios pertinentes y seguir el tratamiento adecuado en cada caso.
Miastenia grave

Es una enfermedad crónica, neuromuscular y autoinmune, que se caracteriza por presentar debilidad progresiva en los músculos esqueléticos.
Puede afectar a todas las personas, de cualquier edad, pero hay una mayor incidencia en mujeres jóvenes menores de 40 años y en hombres adultos mayores de 60 años.
La debilidad muscular aumenta durante los períodos de actividad y disminuye después de períodos de descanso.
Afecta principalmente músculos como los que controlan el movimiento de los ojos y párpados, la expresión facial, la masticación, el habla, el deglutir o tragar.
También se ven afectados músculos que controlan la respiración y los movimientos del cuello y de las extremidades.
Es ocasionada por un defecto en la transmisión de los impulsos nerviosos hacia los músculos que genera una interrupción en la comunicación normal entre el nervio y el músculo.
Normalmente, cuando los impulsos recorren el nervio, las terminaciones nerviosas segregan una sustancia neurotransmisora llamada acetilcolina, que se desplaza a través de la coyuntura neuromuscular y se adhiere a los receptores de acetilcolina, que se activan y provocan una contracción del músculo.
Pero cuando una persona sufre de miastenia, anticuerpos producidos por el propio sistema inmunológico, por error bloquean, alteran o destruyen los receptores de acetilcolina que se encuentran en la unión neuromuscular, lo que evita que el músculo pueda contraerse.
Aunque no se ha establecido bien su origen, se considera que este problema puede generarse porque en la glándula del timo, que es muy importante para el desarrollo durante los primeros años de vida y hasta la pubertad y que se encuentra situada en la parte superior del pecho debajo del esternón, se desarrollan timomas y tumores, que pueden ser benignos o malignos y contiene racimos de células inmunológicas características de una hiperplasia linfoide, condición que generalmente se presenta solamente en el bazo y los nodos linfáticos durante una respuesta inmunológica activa.
Se cree que por estos factores u otros más, pueda ser posible que la glándula del timo genere instrucciones incorrectas sobre la producción de anticuerpos receptores de acetilcolina, creando así el ambiente perfecto para una deficiente transmisión neuromuscular.
La miastenia grave no se hereda, ni es contagiosa, aunque en ocasiones se han presentado casos en más de un miembro de la misma familia.
Existen casos de miastenia congénita o neonatal, en los que el feto puede heredar los anticuerpos de una madre afectada con la enfermedad, pero por lo general los síntomas desaparecen en pocas semanas después del nacimiento.
Algunos niños pueden desarrollar miastenia grave que es diferente a la que padecen los adultos. También existe la miastenia grave juvenil, que es común y presenta las mismas características.
Hidrocefalia, agua en el cerebro

La hidrocefalia, es una enfermedad grave que se caracteriza por la acumulación de líquido cefalorraquídeo en los espacios del cerebro y del cráneo.
El líquido cefalorraquídeo, en condiciones normales se produce en casi medio litro diario y después de circular al interior de los ventrículos cerebrales, que son las cavidades que existen en el interior del cerebro y que se comunican entre sí, es reabsorbido por el torrente sanguíneo y sustituido para una nueva dotación.
Pero cuando se acumula o se produce de más, aumenta la presión en el interior de la cavidad intracraneal y comprime el cerebro, lesionándolo a veces de forma irreversible.
En la mayoría de los casos, la hidrocefalia se desarrolla cuando un ventrículo cerebral se bloquea, lo que puede generarse por un crecimiento exagerado de tejidos, hemorragia cerebral, inflamación o traumatismo cerebral, inflamación o traumatismo en la cabeza y en casos excepcionales, se debe a la producción excesiva de líquido cefalorraquídeo a causa de un tumor cerebral.
Esta enfermedad puede ser:
- Congénita: Cuando se produce durante en embarazo por malformaciones cerebrales que impiden la circulación del líquido cefalorraquídeo. Esta enfermedad es relativamente frecuente, ya que afecta aproximadamente a uno de cada mil nacidos, sobre todo prematuros.
Cuando un bebé nace con hidrocefalia, presenta la cabeza deforme y de tamaño grande, anormal. Suele llorar constantemente y vomita con frecuencia y a menudo tiene movimientos espásmicos. Si la enfermedad se desarrolla al inicio de la formación fetal, presenta daño cerebral considerable.
Por lo general, alrededor de la mitad de los bebés que nacen con hidrocefalia, llegan a morir, entre los que son sometidos a cirugía y sobreviven, menos de la mitad no presentan problemas de inteligencia y el resto sufre diversos grados de deficiencia mental o neurológica.
- Adquirida: Es causada por lesiones o enfermedades cerebrales en el transcurso de la vida. Entre las más frecuentes están los tumores, hemorragias intracraneales o infecciones como la meningitis. Otras causas pueden ser infecciones virales transmitidas por la madre durante el embarazo, defectos congénitos o alguna lesión durante el parto.
Si se desarrolla en la infancia cuando los huesos del cráneo ya están unidos y cerrados, produce un aumento de la presión en el cráneo y en el mismo cerebro. Este tipo de hidrocefalia puede deberse a enfermedades que afecten el cerebro, entre ellas la meningitis, la encefalitis, o un absceso o tumor cerebral. Es posible que los síntomas incluyan un intenso dolor de cabeza, alteraciones mentales, vista borrosa, vómito, mareo y coordinación deficiente.
- Normotensa, es la hidrocefalia que se presenta en personas mayores y se manifiesta por alteraciones mentales, por lo regular se le confunde con Alzheimer y otros padecimientos cerebrales degenerativos.
Se desconoce la causa aunque algunos enfermos tienen antecedentes de lesiones en la cabeza y meningitis.





