Secreción en el seno

El material purulento tiene características muy especificas para poder distinguir, y generalmente, hay aumento de temperatura local, dolor punzante, secreción fétida que se produce en un sitio específico llamado absceso.
Método anticonceptivo permanente ¿Opciones?

Si has decidido someterte a un método permanente y lo has platicado con tu pareja, la opción más efectiva y confiable es la ligadura de trompas de Falopio, también conocida como cirugía de esterilización femenina y puede llevarse a cabo por medio de cirugía general, o por laparoscopia.
Cuando se cortan o se doban las trompas, se evita que el óvulo pase del ovario al útero y se fecundado.
La ligadura de trompas se considera un método con pocas posibilidades de ser reversible, por ello, antes de realizarlo debes estar segura de tu decisión y preguntarle a tu médico si la opción es adecuada para ti y cuáles son las ventajas y desventajas de que la practiquen en tu organismo.
Imagen: saludchicago.com
Trastornos de la menstruación

La menstruación, regla o periodo, es un proceso normal en las todas las mujeres que es consecuencia de un ciclo que se repite generalmente cada 28 días, dura entre 3 a 5 días e inicia en la pubertad más o menos a los 10 años y termina con la menopausia alrededor de los 45 años.
Se presenta en forma de sangrado y su origen es el desprendimiento del endometrio, capa sanguínea que se forma al interior del útero y que tiene como objeto permitir la implantación del óvulo fecundado.
Este proceso normal, no es una enfermedad de las mujeres, sino una condición para poder embarazarse, sin embargo en algunas mujeres su aparición mes con mes, ocasiona diversos problemas y molestias que cuando son excesivas, requieren de una visita médica para descartar otro tipo de problema o enfermedades que provoquen síntomas similares.
Por ello y porque cada organismo es diferente, es muy importante que cada mujer conozca bien su ciclo menstrual y sepa diferenciar entre este proceso y un problema que debe ser tratado y vigilado por un ginecólogo.
Se considera “normal” un ciclo que dura entre 2 y 7 días y que aparece entre los 21 y 35 días. Fuera de estos patrones se puede considerar que la mujer tiene algún trastorno del ciclo menstrual.
No existe una clasificación precisa de los trastornos del ciclo menstrual, pero se puede utilizar a menudo la de Fluhmann, que posteriormente fue modificada por el Dr. Álvarez Bravo y que puede dividir los problemas en grandes grupos: los del ritmo, la frecuencia y los de la cantidad.
También existe previa a la llegada de la menstruación, el síndrome pre-menstrual que en muchas mujeres ocasiona molestias como: dolor de abdomen, de cabeza, fatiga y sueño. entre otros.
Entre los trastornos del ritmo o frecuencia, están:
- Amenorrea: ausencia de 2 o más ciclos menstruales consecutivos.
- Proiomenorrea: ciclos de menos de 25 días o adelanto de más de 5 días en la aparición del sangrado menstrual.
- Opsomenorrea: ciclos de más de 35 días o retraso de más de 5 días en el inicio de la menstruación.
Entre las alteraciones en la duración, destacan:
- Polimenorrea: sangrado menstrual de más de 8 días de duración.
- Oligomenorrea: sangrado menstrual menor de 3 días de duración.
Entre las alteraciones en la cantidad, están:
- Hipermenorrea: aumento considerable en la cantidad del sangrado menstrual habitual
- Hipomenorrea: disminución marcada en la cantidad habitual del sangrado menstrual.
Entre las alteraciones en el ritmo de eliminación:
- Reglas que se inician intensas se presentan en las lesiones que sangran por sí mismas y que habitualmente se originan en la cavidad uterina.
- Nictomenorrea: la menstruación con predominio nocturno, se ha considerado como síntoma de cáncer endometrial. Se presenta a veces en pacientes vagotónicas.
- Reglas interrumpidas por períodos de uno o varios días. El tipo más frecuente consiste en una menstruación que después de 3 a 5 días cesa durante 24 a 72 horas para reaparecer después, generalmente escasa, durante uno o dos días más. Obedece habitualmente a una causa endocrina pero también puede ser consecuencia de una lesión inflamatoria.
Otro tipo de sangrados anormales son: las hemorragias uterinas anormales o metrorragias, entre las que destacan:
Hemorragia uterina periódica
- Menstruación anovulatoria: se trata de mujeres con pérdidas rojas cuya periodicidad, duración y ritmo de eliminación es en todo semejante a la menstruación normal y en las que, sin embargo, la cuidadosa exploración de los ovarios o el estudio histológico del endometrio han demostrado la ausencia de ovulación y por lo tanto, de ciclo menstrual.
Estos casos deben ser considerados como un tipo de insuficiencia ovárica (fundamentalmente generativa) probablemente secundaria a hipofunción del lóbulo anterior de la hipófisis, que es el determinante de la ovulación. El endometrio de estas enfermas semeja el aspecto de la hiperplasia glandular quística del endometrio.
- Metropatía hemorrágica (Schroeder): es una entidad endocrina precisa, caracterizada por hemorragias uterinas de una mucosa endometrial hiperplásica, en ausencia de ovulación y de cuerpo lúteo. Actualmente se llama “hiperplasia glandular quística del endometrio”. El diagnóstico se hace por medio de la biopsia de endometrio.
- Hemorragia periódica intercalar: se caracteriza por pérdidas rojas que aparecen en la vecindad de la época de la ovulación (sangrado intermenstrual). Su causa es desconocida, se relaciona con la ovulación (homólogo en el ciclo estral de animales inferiores, como el macaco).
- Hemorragias uterinas arrítmicas.
Son cinco tipos de hemorragias extemporáneas:
- Las metrorragias que continúan a la menstruación: se caracterizan por una hemorragia prolongada que se inicia en la fecha en que se esperaba la menstruación; pueden durar de una semana hasta dos o tres meses.
- Hemorragia intercalar no periódica, que aparece entre algunas menstruaciones; está en relación con la lesión de un folículo maduro o del cuerpo lúteo, como ocurre en la torsión, la ruptura de un folículo provocado por un examen pélvico, caídas o golpes abdominales y en el curso de una inflamación pélvica (pioovario).
- La hemorragia premenstrual: pequeño sangrado que precede a la regla. Invariablemente corresponde a hiperemia pélvica premenstrual originada por erosiones, pólipos o inflamaciones del cuello uterino.
- Hemorragia después de un período de amenorrea:
1. Complicaciones del embarazo.
2. Complicaciones del puerperio.
3. Metropatía hemorrágica.
4. Traumatismo, tumores malignos o infecciones en una mujer previamente castrada. Hemorragia irregular atípica, no rítmica, en la que no se reconoce ninguna liga con el proceso cíclico menstrual, y se manifiesta como hemorragias aisladas de calendario caprichoso. Aparecen después de la menopausia.
Por lo general estos problemas son poco comunes, pero ante cualquier duda o molestia durante la menstruación o ciclo menstrual, se debe consultar al médico, sin importar la edad.
Flujo vaginal

Con frecuencia, la cantidad de humedad aumenta y llega a la vulva, que al ser muy sensible permite que la mujer experimente la sensación de flujo de tal forma que suele manchar su ropa interior y ocasionar diversas molestias.
El flujo vaginal femenino, también llamado leucorrea es el aumento anormal, persistente y visible durante un tiempo determinado de esta secreción natural.
Los órganos sexuales femeninos son la vulva, vagina, útero y ovarios y muy ligada a ellos se encuentran la uretra y las glándulas parauretrales. Cualquiera de estas partes puede alterarse cuando es afectado por una infección y una de las principales manifestaciones es la presencia de una secreción que no necesariamente indica una infección.
Para que una secreción sea considerada anormal y requiera de la consulta médica, hay que tomar en cuenta si se presenta flujo infeccioso: prurito, edema vulvar, fisuras, ardor al orinar, color pardusco o verdoso y olor fétido y pueden ser ocasionados por hongos, bacterias, virus o por parásitos.
Entre las causas del flujo vaginal también se encuentran los cambios hormonales que pueden provocar hipersecreción de pequeñas glándulas del aparato genital que están en la zona cervical que se escurre hacia el exterior. Generalmente este tipo de flujo es como moco grisáceo sin olor y suele ser más evidente en el momento de la ovulación que se produce aproximadamente en la mitad del ciclo mentrual.
El flujo vaginal es ocasionado por varios factores como:
- La disminución de los niveles de estrógeno y progesterona, hormonas sexuales que se producen en los ovarios.
- Por los cambios hormonales que se presentan durante el embarazo.
- Por alteraciones anatómicas del aparato genital ocasionadas por alguna enfermedad como cáncer cervicouterino.
- Por padecer enfermedades metabólicas como la diabetes o la obesidad.
- Por enfermedades de transmisión sexual.
- Por alergias o irritaciones específicas.
- Por el uso de antibióticos de amplio espectro, penicilinas y tetraciclinas, medicamentos corticoides y anticonceptivos orales con dosis altas en estrógenos o por el uso de esponjas vaginales.
- Por el uso de ropa interior muy pegada y estrecha o que sea lycra o nylon y otras fibras sintéticas.
- Por tener una higiene exagerada o muy pobre.
También puede ser ocasionado por microorganismos patógenos. Entre los que más frecuentemente atacan están.
- Las tricomonas vaginalis: Parásitos que se localizan en el cuello del útero, vagina y uretra. Producen un flujo fluido, abundante, espumoso, de olor fétido y de color verdoso. Se acompaña de una picazón genital intensa que aumenta en el periodo posmenstrual. Invade el aparato urinario produciendo dificultad para orinar, ardor y aumento de la frecuencia de las micciones. El tratamiento debe ser de la pareja para su curación, utilizando el metronidazol como antibiótico.
- Por Gardenerella vaginalis: siendo una causa muy común de infecciones de transmisión sexual, se localiza en la vagina; produce un flujo escaso, blanquecino, grisáceo homogéneo de olor fétido. Su tratamiento incluye metronidazol, con buenos resultados, debiendo evitarse la ingestión de alcohol en todos los casos.
- Por cándida albicans: que es el más común de las micosis vaginales. Produce un flujo escaso, cremoso y espeso, con una intensa picazón y en su tratamiento se utiliza la nistatina en óvulos vaginales o cápsulas por vía oral..
Prolapso uterino

Se caracteriza por que el útero está inclinado o caído, a veces de tal forma que oprime la vejiga y llega hasta la vagina ocasionando una sensación de opresión y mucha incomodidad.
Este problema ocurre cuando los ligamentos, músculos y tejidos que sostienen al útero en la pared de la pelvis, se debilitan tanto que no pueden sostenerlo en su lugar.
Muchas veces este problema se detecta en la visita al ginecólogo o al urólogo cuando se consulta un problema de incontinencia urinaria, ya que cuando el útero oprime la vejiga, ocasiona que la orina se salga sin quererlo.
Los síntomas, son dolor pélvico, malestar general, incomodidad, dolor durante el coito y pérdida involuntaria de orina.
El diagnóstico se establece cuando el médico realiza un examen de exploración físico, un ultrasonido y quizá una tomografía o resonancia magnética, para ver la severidad del caso.
El tratamiento, depende del grado de debilidad de los ligamentos, la edad, el estado de salud en general y sobre todo, de si se quiere todavía tener un embarazo o no. Los hay quirúrgicos y no quirúrgicos.
Entre las opciones no quirúrgicas de tratamiento están:
- Los ejercicios de Kegel, que ayudan a fortalecer los músculos de la pelvis y consisten en contraer los músculos pélvicos fuertemente como si se tratara de retener la orina. Estos ejercicios deben hacerse cuatro veces al día en sesiones de 10 contracciones y relajamientos.
- El uso de estrógenos para evitar que se debiliten más los músculos y tejidos que sostienen al útero. Esto debe estar bien controlado por el médico para evitar complicaciones de otros tipos.
- En ocasiones, se puede insertar un “pesario”, que es un dispositivo de goma que tiene la misma forma del diafragma anticonceptivo y se coloca alrededor del cuerllo uterino, para ayudar a sostener el útero. Este procedimiento no es muy efectivo, ya que se puede soltar, causar irritación y molestias en las relaciones sexuales. Además se debe extraer regularmente para limpiarlo y evita infecciones.
Los tratamientos quirúrgicos se realizan para:
- Colocar en su lugar y contraer los músculos débiles sin extraer el útero. Por lo general esto se realiza por vía vaginal o a través del abdomen por medio de laparoscopia.
- Histerectomía, que se recomienda cuando el daño es severo, el útero sale por la vagina o los síntomas son inaguantables. El problema de esta cirugía es que tiene como consecuencia la esterilidad, al extirpar el útero.





