Evita las enfermedades intestinales.

Evita las enfermedades intestinales, pues se encuentran entre las primeras 20 causas de muerte en México. Estos padecimientos afectan en mayor proporción a lactantes, preescolares, pacientes con inmunodepresión por cáncer o VIH y personas con defensas bajas.
El 90% de los casos son virales y están asociados a la época de calor o lluvia, pues las condiciones climáticas hacen más perecederos a los alimentos y las aguas se contaminan con mayor facilidad.
En menor proporción se presentan las bacterianas, como la salmonela, fiebre tifoidea, shigella o el cólera, y las parasitarias como las amibiasis o giardiasis, relacionadas con la inadecuada desinfección de frutas y verduras, consumo de agua de la llave, no lavarse las manos y comer en la vía pública, abundó.
Las enfermedades se clasifican en agudas, es decir, de menos de 20 días de duración con evacuaciones gaseosas, sin moco, sangre ni pujo, y en crónicas que duran más de 20 días con moco, sangre y queda la sensación de continuar las evacuaciones.
Se recomienda no automedicarse, acudir al médico y tomar hidratantes como los electrólitos o sueros orales, pues normalmente los pacientes utilizan bebidas energizantes o agua mineral con refresco de manzana, y eso no sirve.
Con una infección aguda se pierden cantidades importantes de líquidos y sales que conducen a un desequilibrio hidroelectrolítico, el cual de no ser tratado adecuadamente podría provocar la muerte.
Reflujo gastroesofágico

El reflujo gastroesofágico o pirosis, también conocido comúnmente como acidez gástrica o agruras es un problema del que muy pocas personas se salvan, ya que la mayoría lo sufren por lo menos una vez durante la vida y a todas las edades, ya que es muy frecuente también en los bebés.
Consiste en el retorno involuntario y frecuente del contenido de alimentos y ácidos hacia el esófago y provoca dolor, ardor, malestar general y en varias ocasiones dolor de pecho que se extiende hacia el cuello garganta y algunas veces hasta a la cara.
Este problema se ocasiona por diversas causas, entre las que están:
- Un inadecuado funcionamiento del esófago en la parte que conecta con el estómago.
- A la presencia de una hernia hiatal, es decir que una parte el estómago se introduce en el esófago, por encima del diafragma.
- También es ocasionado por el aumento del volumen del contenido gástrico debido a una alimentación excesiva en cantidad.
- Por el consumo de ciertos alimentos irritantes, grasosos o muy condimentados.
- Por el retardo en el paso del contenido del estómago hacia el intestino.
- Por aumento en la producción de jugo gástrico (ácido clorhídrico).
- La presencia de úlceras gástricas.
La causa más frecuente es el debilitamiento del esfínter llamado cardias que está localizado en el extremo inferior del esófago y que se abre cuando los alimentos bajan por el tubo esofágico, permitiendo su entrada al estómago y cerrándose para evitar el regreso de los alimentos.
Cuando el esfínter ha perdido tono muscular y permanece abierto, el ácido refluye, subiendo por el esófago, lo que ocasiona una sensación dolorosa de acidez gástrica que al llegar a la boca se percibe como un desagradable sabor ácido.
Por lo general la acidez gástrica o pirosis se presenta después de tomar algún alimento, ya que hay una mayor secreción de jugos gástricos y presión por el contenido estomacal. Este problema es mayor si la persona se acuesta inmediatamente, ya que la posición dificulta el vaciado del estómago y el paso de los alimentos hacia el intestino.
Tumores GIST

Los tumores del estroma gastrointestinal, llamados tumores GIST fueron identificados hace muy poco tiempo y pertenecen al grupo de los sarcomas de tejidos blandos, es un tumor del tejido conectivo que rellena o conecta entre sí otros tejidos, como músculos, huesos, nervios, vasos sanguíneos o cartílagos.
Afectan a hombres y mujeres entre los 50 y 70 años, casi por igual, con una incidencia ligeramente superior en hombres. En casos raros pueden presentarse en jóvenes y niños. Son tumores de consistencia blanda que no suelen interrumpir el tránsito del contenido intestinal ni la función de otros órganos, por lo que no suele alertar con síntomas mientras permanece en fase localizada, operable y curable.
Aunque son poco frecuentes, cuando no se diagnostican y tratan oportunamente son muy agresivos. Estos tumores se localizan en el tracto o tubo gastrointestinal, que incluye el esófago, el estómago, el intestino delgado, el colon, el recto y hasta el ano, aunque también pueden extenderse en la capa de tejido que recubre la pared del abdomen, el peritoneo, el apéndice, páncreas o en el epiplon que es una capa de grasa que cubre los intestinos. En raros casos pueden extenderse a los pulmones y huesos.
El sistema nervioso propio del tubo digestivo está formado por un tipo muy peculiar de células llamadas Células Intersticiales de Cajal, que se conectan unas a otras componiendo una red que rodea al tubo en toda su longitud y que envían señales para el tracto digestivo se mueva y traslade los alimentos, cuando se transforman en cancerígenas se desarrolla el GIST.
Uno de los problemas principales es la confusión tanto de los síntomas como el tipo de tumor lo que puede impedir el tratamiento adecuado y oportuno. Durante años se ha confundido con otro tipo de tumores intestinales, sin embargo un examen microscópico ayuda a diferenciarlos.
La diferencia de estos tumores está en el tipo células y tejidos en el que se originan, ya que los tumores GI tienen su origen en células glandulares, es decir son los adenocarcinomas y los tumores GIST tienen su origen en las células intersticiales de Cajal y son sarcomas de tejidos blandos.
Por la confusión en el diagnóstico y el desconocimiento de estos tumores, es importante que si una persona fue tratada hace algunos años de un tumor intestinal y ha recaído no se descarte una biopsia del tumor original para descartar si es leiomiosarcoma o un tumor GIST.
¿Qué es la dispepsia?

También conocida como indigestión, se manifiesta con un dolor o malestar en la parte alta del abdomen, en la zona del estómago y es recurrente y persistente y a pesar de que se realicen estudios como análisis de sangre, ecografías abdominales o endoscopías gastrointestinales, no se encuentra una causa aparente de las molestias que suelen duran a veces hasta tres o cuatro meses.
Independientemente del malestar que ocasiona la dispepsia funcional o no ulcerosa, como suele denominarse, es benigna y no se asocia a ninguna enfermedad grave como pudiera ser el cáncer de estómago.
Con frecuencia afecta a personas entre los 20 y 45 años y se desconocen las causas que la originan, aunque se asocian a una mayor sensibilidad en la pared del tubo digestivo.
Los síntomas suelen aparecer después de haber comido en exceso o de haber ingerido alimentos grasosos, picantes, excesivamente condimentados o por haber comido demasiado rápido, también se asocia al consumo excesivo de bebidas alcohólicas que irritan el estómago.
Se pueden mencionar dos tipos de dispepsia:
- La ocasionada por el retraso en el vaciamiento del estómago, lo que produce una sensación de saciedad.
- Por algún problema orgánico que impida que el estómago se mueva correctamente al hacer la digestión.
Los síntomas de la dispepsia también pueden ser ocasionados por tener colon irritable, padecimiento que afecta a personas con mucho estrés, cansancio o problemas personales y se manifiesta por dolores difusos en el área abdominal, por tener una digestión lenta con sensación de llenado, falta de apetito, diarreas o estreñimiento.
Para prevenirlo se recomienda caminar después de comer, tomar abundantes líquidos, eliminar el café, comer en un ambiente relajado, no usar ropa muy ajustada y evitar comidas que contengan mucho ácido.
La endoscopia para las úlceras.

La fórmula para diagnosticar las úlceras de estómago es la endoscopia; se introduce un tubo flexible a través del intestino delgado que permite al especialista visualizar la zona que desea explorar en busca de la úlcera. Este tipo de endoscopia de las vías digestivas altas se denomina gastroduodenoscopia.
Una de sus principales ventajas es que al mismo tiempo que se realiza,se puede extraer una pequeña muestra de tejido para analizarlo. Aunque es una prueba invasiva, el paciente no sufre ningún dolor porque se practica bajo sedación.
Junto a la endoscopia, otras pruebas útiles para diagnosticar las úlceras son las radiografías con contraste -aunque la sensibilidad de las exploraciones radiológicas es muy inferior a la de la endoscopia-, la prueba del aliento, que analiza la actividad metabólica del paciente y detecta los metabolitos relacionados con una úlcera duodenal o estomacal, la analítica de sangre y la detección en las heces de los antígenos de la bacteria H. pylori.
Acidez estomacal

El esófago es un tubo musculoso, largo y flexible que conecta a la faringe con el estómago. Termina en el cardias que es a su vez la parte superior del estómago.
La acidez estomacal se produce cuando el ácido estomacal sube al esófago, órgano que no tiene una capa mucosa como la del estómago, por lo que el ácido “quema” y produce dolor, justo detrás del esternón.
El daño provocado por la falta de control en los ácidos, puede generar diversos problemas gástricos, como son:
- Esofagitis o inflamación del esófago, cuando el esfínter esofágico inferior no puede detener el reflujo de los ácidos del estómago.
- Dispepsia funcional, que es la sensación de estar lleno, aún con poco alimento y los síntomas pueden presentarse de forma continua o intermitente. Se presentan con sensación de distención estomacal, náuseas y vómitos. La molestia es persistente y se localiza en la parte superior del abdomen y puede haber sangrado digestivo y presencia de masa abdominal palpable, además de pérdida de peso significativa.
- Gastritis superficial o profunda, que es la inflamación de la mucosa que recubre el estómago.
- Ulceras pépticas, que son heridas abiertas o zonas lastimadas de la cubierta interior del estómago y se desarrollan cuando los jugos digestivos lesionan la mucosa del estómago o del duodeno y son ocasionadas principalmente por el ácido clorhídrico y la enzima pepsina. Si bien la mayoría de las úlceras son ocasionadas también por el H. Pylory, bacteria que produce muchos trastornos en la mucosa gástrica, la acidez también tiene un papel importante en su generación.
Y aunque también el consumo frecuente de analgésicos como el acido acetisalicílico, dañan la mucosa estomacal, haciéndola más susceptible al ataque de los ácidos, los cambios en la dieta y estilo de vida, son importantes para prevenir problemas gástricos.
Gastroenteritis viral

La gastroenteritis viral puede ser ocasionada por diferentes tipos de virus, y aunque afecta a muchísimas personas sobre todo durante la época de calor y lluvias, la infección suele no ser seria y puede llegar a desaparecer por si misma.
Los virus más comunes que la ocasionan son: el rotavirus y el virus Norwalk.
- El rotavirus, afecta principalmente a niños pequeños. Algunos adultos se pueden contaminar por estar en contacto con el enfermo. Los síntomas más frecuentes son: diarrea, nausea y vómito y duran de 3 a 9 días. Los niños además pueden presentar: fiebre alta, calambres, dolores de cabeza y dolores musculares.
- El virus Norwalk, ataca generalmente a niños más grandes y a adultos. Los síntomas son: náusea, vómito, diarrea y dolores musculares.
Los virus se adquiere por medio de alimentos o agua contaminada con materia fecal de alguna persona infectada. Otra forma de contagio es de persona a persona, al tocar o manipular alimentos sin la debida higiene en las manos, sobre todo si la persona fue al baño o tocó pañales sucios y después se toca la boca o mete los dedos en ella.
Las manifestaciones de la enfermedad empiezan generalmente entre 1 y 2 días después de contraída la infección y dura también uno o dos días, aunque en algunos casos puede durar hasta una semana.
Existen varios tipos de gastroenteritis según su causa y origen, entre ellas están:
- Gastroenteritis aguda
- Gastroenteritis alérgica
- Gastroenteritis crónica no infecciosa
- Gastroenteritis no bacteriana
- Gastroenteritis por Norwalk
- Gastroenteritis por Cryptosporidium,
- Gastroenteritis por envenenamiento o intoxicación alimentaría
- Gastroenteritis por gripe
- Gastroenteritis por influenza
- Gastroenteritis por radiaciones
- Gastroenteritis por rotavirus
- Gastroenteritis por salmonella
- Gastroenteritis dietética
- Gastroenteritis eosinofílica
- Gastroenteritis infecciosa o Enteritis
- Gastroenteritis no infecciosa,
- Gastroenteritis tóxica
- Gastroenteritis
- Gastroenteritis viral y otras más.
Invaginación intestinal

La invaginación intestinal es una enfermedad grave que afecta sobre todo a niños. La invaginación intestinal o intususcepción es una enfermedad muy grave porque pone en riesgo la vida si no se detecta y trata oportunamente.
Es la causa más común de obstrucción intestinal en niños por lo general de entre dos meses y seis años de edad y afecta mucho más a los niños que a las niñas y parece tener una mayor incidencia en la primavera y otoño.
Aunque son raros los casos, se puede presentar también en recién nacidos, niños mayores, adolescentes y adultos.
Este problema se presenta cuando una porción del intestino se pliega y penetra en otro segmento, causando una obstrucción que impide el paso de los alimentos que están siendo digeridos en el intestino.
El problema grave es que al juntarse las paredes de las dos porciones del intestino “plegadas sobre sí mismas” ejercen presión entre ellas, lo que ocasiona fuertes dolores, irritación e interrupción de la irrigación sanguínea, lo que puede ocasionar graves daños al intestino por infección o muerte del tejido.
Si la invaginación intestinal no es atendida oportuna y adecuadamente también puede provocar hemorragias internas y una peritonitis que es una infección abdominal severa.
Se desconoce que la puede ocasionar, pero entre los factores de riesgo, se han identificado los siguientes:
- Ocurre con más frecuencia en niños que tienen familiares directos que también la han padecido.
- Que padecen fibrosis quística y además están deshidratados.
- Cuando se tienen tumores o masas abdominales o intestinales.
- Cuando se padece gastroenteritis infecciosa.
- Cuando se padece infección en el sistema respiratorio incluyendo infección por adenovirus.
- Cuando han sido sometidos a quimioterapia contra el cáncer.
¿Estreñimiento en vacaciones?

¿Cuántas veces, especialmente cuando estás de vacaciones, tu organismo ha tenido dificultades para ir regularmente al cuarto de baño?
Y es que el estreñimiento es un trastorno más frecuente de lo que te puedas imaginar que se produce, en general, por un cambio en la rutina diaria, en la alimentación o, incluso, por razones debidas a los cambios de presión y a las condiciones climatológicas del destino que hayamos elegido para pasar unos días de descanso.
Esta alteración del tránsito intestinal puede convertirse en un molesto compañero de viaje, cuyos efectos más palpables son el que te sientas pesado e hinchado, síntomas de malestar que te pueden aguar esas merecidas vacaciones.
Ahora bien, existen una serie de recomendaciones que te pueden ayudar a prevenir este trastorno tan frecuente en el que influyen también el realizar comidas abundantes, el no disponer de un lugar fijo para ir al baño o, por supuesto, ir siempre justo de tiempo:
- Procura beber abundante agua durante el día
- Acostumbra al intestino a evacuar todos los días a una hora determinada e intenta seguir un horario de comidas lo más fijo posible.
- También es muy beneficioso practicar algún deporte porque se favorece el tránsito intestinal.
- Seguir una dieta rica en fibras (cereales integrales), frutas (3 piezas al día), verduras y legumbres puede ayudarte también a evacuar correctamente.
- Por último, dormir y descansar las horas necesarias también contribuirá a que tu intestino tenga menos problemas.
Enfermedad de Crohn

También es conocida como ileítis o enteritis regional, es una enfermedad intestinal inflamatoria que no tiene causa identificable.
Puede afectar a cualquier parte del sistema digestivo, desde la boca hasta el ano, pero se presenta con mayor frecuencia en la última sección del intestino delgado llamada íleon o en el colon.
Por lo general se desarrolla entre los 14 y los 24 años de edad y afecta por igual a ambos sexos.
Esta enfermedad crónica y progresiva ocasiona inflamación y en muchos casos desarrolla graves úlceras en las paredes internas del colon y del recto y obstrucciones intestinales y /o formación de fístulas.
A medida que la enfermedad avanza, el intestino se engrosa y se vuelve correoso, por lo que el canal por donde deben fluir la comida y los desechos de los alimentos, se hace muy estrecha y pierde elasticidad.
Las úlceras abundantes llegan a menudo a producir fisuras o desgarros en los segmentos del intestino.
Aunque se desconoce su origen, entre las posibles causas identificadas están:
- Herencia, con una mayor incidencia en personas descendientes de judíos.
- Infecciones frecuentes posiblemente provocadas por un virus o bacteria que afecta al sistema inmunológico del cuerpo y desencadena una reacción inflamatoria en la pared del intestino.
- Estrés extremo.
- Posiblemente, pero no se ha comprobado, por reacciones o problemas del sistema inmunitario.





