Extiende tu vida con el ejercicio.

Un poco de ejercicio puede extender la vida de los octogenarios por varios años. El nivel de supervivencia de tres años adicionales fue tres veces más alto en personas de 85 años activas que en aquellas de la misma edad que no lo eran.
Destacaron que el ejercicio aporta beneficios incluso para las personas de 85 años que antes eran sedentarias: el nivel de tres años de supervivencia era el doble de frecuente que en los octogenarios inactivos.
Sin embargo, no hace falta ser un atleta. Caminar al menos cuatro horas por semana cuenta, incluso si tan sólo se trata de paseos de 15 minutos varias veces al día.
Tan sólo cuatro horas a la semana es tan beneficioso como una actividad más vigorosa o prolongada.
¡Realiza ejercicio!

Ya no tienes pretextos para no realizar ejercicio, pues prácticamente en cualquier lugar se puede
El caminar es uno de los ejercicios más recomendados para iniciar la actividad. Sólo te toma 30 minutos diarios. Lo puedes llevar a cabo en actividades simples como caminar hacia la casa, el trabajo o bien aprovecha los espacios libres en el campo, parque, centros de seguridad social, deportivos o simplemente al acudir a los centros comerciales.
En la oficina o área de trabajo puedes realizar rutinas de ejercicio físico, por medio de movimientos de relajación, en grupo o individual, echando mano del tiempo libre entre tus actividades.
En casa aprovecha el tiempo libre para moverte y fortalecer tus músculos y articulaciones. Utiliza artículos de tu casa para trabajar, como sillas, libros, envases de plásticos llenos de agua, si existen escaleras en tu casa úselas como un medio para realizar ejercicio.
En el hogar las actividades que realizas, como el barrer, cortar el césped, trapear, te benefician para mantener un buen estado de salud y fortalece el cuerpo.
Si cuentas con bicicleta libre o fija, utilízala para mejorar tu capacidad cardiorrespiratoria, dedícale unos minutos al día.
En el trabajo usa las escaleras y evita los elevadores. Este tipo de actividad física te beneficiara mejorando tu condición física, evitando el sedentarismo laboral. Recuerda que cada escalón es un minuto de calidad de vida que se gana.
Lo malo del deporte nocturno
El ejercicio afecta al cuerpo de manera distinta por la noche y puede resultar muy perjudicial, al practicarse cuando nuestro organismo debería estar descansando. Sólo durante el día segregamos una hormona llamada cortisol, responsable de metabolizar los hidratos de carbono, proteínas y grasas.
Es por ello, que es recomendable hacer ejercicio durante las horas de luz solar.
El deporte nocturno también puede dañar la salud afectando al patrón de sueño es muy importante no realizarlo justo antes de ir a dormir porque puede provocarnos trastornos del sueño.
Para algunos eso no es un impedimento para ejercitar el cuerpo de madrugada, ya que en algunos lugares donde la violencia, el alcohol y las drogas juegan un papel protagonista en el ocio nocturno, hacer deporte se presenta como una alternativa más saludable.
Practicar deporte nocturno puede ser arriesgado y suponer un desgaste físico importante, pero pasar la noche bajo el mar o sobre las olas, deslizándose sobre una montaña nevada o compitiendo en una pista de tenis fluorescente es una buena manera de pasar la noche.
Ejercicio para cuando estes bajo de energía.

¿Te cuesta trabajo levantarte de la cama? ¿No “eres persona” hasta el café de media mañana recuerre a la sabiduría oriental y ponle remedio con este ejercicio que pone rápidamente tu cuerpo a trabajar. Esta versión del clásico “guerrero” de yoga sólo te va a llevar 15 segundos y además mejora tu fuerza, flexiblidad y niveles de energía.
- De pie, con los brazos extendidos a la altura de los hombos y las piernas abiertas, dobla la rodilla izquierda y dirige tu mirada hacia ese lado. La primera derecha permanece extendida con los dedos del piel apuntando hacia afuera.
- Baja el brazo derecho y sube el izquierdo por encima de la cabeza; extendiendo toda la zona central de tu cuerpo y dejando que entren el aire y la energía. Mantén la postura mientras te apetezca y vuelve progresivamente a la posición incial.
Ejercicios para evitar el dolor por uso del teclado y mouse
Las molestias ocasionadas por el manejo repetitivo del ratón y del teclado, han terminado por afectar a casi todos los que trabajamos con la computadora. Empiezan muy levemente, como meras sobrecargas, pero si no se les pone remedio pueden acabar como graves tendinitis que son causa de dolor y bajas laborales.
Para prevenirlo y aliviar las sobrecargas, dedica a estos ejercicios unos minutos un par de veces al día.
Estiramiento del pulgar
Apoya la mano firmemente sobre tu escritorio, relaja los dedos y tira del pulgar despacio hacia el lateral y hacia atrás. Mantén 3 segundos.
Estiramiento de los dedos
Apoya las puntas de los dedos sobre la orilla de la mesa y empuja la mano despacio, pero con firmeza. Mantén 3 segundos. Primero con todos los dedos a la vez y después de uno en uno.
Muñecas
Junta los puños sobre la mesa, con los pulgares mirando hacia arriba. Manteniendo los antebrazos apoyados sobre la mesa, sin moverse, abre los puños hacia los lados y vuelve a la posición inicial.
Antebrazos
Junta las palmas de las manos delante de la cara y, sin separarlas, bájalas tanto como puedas. Desde ahí, relaja los hombros y desplaza lentamente las manos a un lado y otro. Notarás como la tensión del estiramiento pasa de un antebrazo a otro.
Ejercicios para quitar el dolor de cabeza
Cuando tu cabeza grita ¡bastal, es mejor darte un break y practicar estos ejercicios que te ayudarán a aliviar ese dolor cabeza.
1. Acuéstate sobre el piso, pon las palmas en el suelo y eleva las piernas a 90°. Impulsa tu cadera hacia arriba y trata de llevar las pIernas detrás de la cabeza. Respira y manténte así por cinco minutos. Puedes utilizar una cobija doblada para crear espacio en tu cuello. Recarga toda la espalda en la cobija y que los hombros queden al borde de ésta.

2. Párate con las piernas separadas y las manos en tu cintura. Baja tu espalda en línea recta hasta donde llegues. Coloca la cabeza sobre el bolster.

3.Sentada con las piernas juntas y estiradas al frente, lleva tu torso hacia las rodillas. Utiliza un bolster para colocar tu cabeza de lado. Relaja los brazos a los costados.

Vigorexia: Una adicción al ejercicio
Cuidar tu aspecto, hacer ejercicio, tomar agua y broncearte son hábitos socialmente aplaudidos, pero ¿qué pasa cuando empiezan a regir tu vida?
No hay duda que hasta las obsesiones en apariencia más inocuas pueden tornarse peligrosas.
VIGOREXIA
Si calculas cuántas horas extra de ejercicio te costará ese platillo que te sirvió tu suegra, si tu primera exigencia a la hora de elegir un hotel es la calidad de los aparatos del gimnasio, si tu presupuesto en complementos alimenticios rebasa los 1000 USD, y si dejar de ir aI gimnasio por un día se vuelve una tortura, puede que sufras de vigorexia. Lo cierto es que aunque este trastorno afecta en mayor porcentaje a los hombres (sólo 20 por ciento de los vigoréxicos son mujeres), las chicas estamos ganando terreno.
Para una persona común, hacer una hora de ejercicio al día es lo ideal, ya que más allá de eso, el organismo empieza a requerir de otro estilo de vida y de una alimentación diferente. Sin embargo, hay quienes pasan en un abrir y cerrarde ojos de una a cuatro y llegan hasta ocho horas. Pueden llegas hasta el doctor, porque los problemas físicos no se hacen esperar, y por último la familia, que empieza a preocuparse. Las vigoréxicas comparten muchas características con las adictas. Se trata de un problema en el control de los impulsos porque no respetan los límites o los ponen a prueba, la elevación en los niveles de endorfinas que produce el ejercicio es muy placentera y, por tanto, adictiva.
Ejercitate sin preocuparte de tu enfermedad
Son muy comunes y quizá tú padeces alguna de ellas. y quizá también te hayas propuesto acabar con ella mediante ejercicio físico, pero ¿te has parado a pensar si estás haciendo el ejercicio indicado?
Échale un ojo a lo que te recomendamos y te sentirás mucho mejor.
Osteoporosis
Para la descalcificación puedes pasear rápidamente, hacer una carrera suave o cualquier deporte que implique tonificación muscular; si es con algo de peso, mejor. Eso sí, debes tener cuidado con la intensidad para evitar lesiones y dolor de huesos.
Objetivo: el ejercicio estimula el metabolismo del calcio en los huesos que generalmente son los que implican el juego de las articulaciones.
Fibromialgia
Los expertos aseguran que la práctica de Pilates es ideal para atenuar los síntomas de esta enfermedad. También puedes hacer natación, pero de forma moderada.
Objetivo: eliminar o paliar el dolor, reforzar los músculos y potenciar la sensación de bienestar. Ideal: ejercicio aeróbico moderado
Depresión y Ansiedad
Para este tipo de enfermedades, cualquier tipo de deporte es bueno. Si no tienes molestias o problemas de salud, haz el que más te guste. Verás cómo tu estado de ánimo cambia muy, muy positivamente.
Objetivo: liberar endorfinas para sentirte bien. Descargar energía y mejorar tu aspecto físico son algunas de las cosas que conseguirás.
Diabetes
Deberás tener en cuenta qué deportes puedes hacer y hasta dónde puedes llegar, sin pasarte. Lo más apropiado es la carrera o marcha, bicicleta, patinaje y, en general, todo tipo de deporte aeróbico.
Objetivo: para controlar el nivel de glucemia en la sangre es muy importante que practiques deporte a diario. Esto ayuda a disipar la glucosa en sangre.
Asma
Yoga, tai-chi o Pilates son deportes que te ayudarán en tu afección respiratoria. Si no te convence ninguno de los que te mencionamos, prueba de manera ligera la bicicleta o una carrera corta.
Objetivo: ejercicio suave.Practícalo en zonas no muy secas y lleva a rajatabla el sistema de hidratación: agua y respirar bien.
Quema 1600 calorías a la semana
Quema 1,600 calorías en 5 días y sléntete súper ágil y ligera.
Recuerda los secretos básicos de un trabajo cardiovascular calienta antes de tu entrenamiento, mantente hidratada antes, durante y después del eJercIcIo, y estira el cuerpo para evitar lesiones.

¿Porqué vuelvo a engordar?

Por comer demasiada cantidad:
Durante la dieta tendemos a prohibimos la ingesta de determinados alimentos (los muy grasos o ricos en calorías). Sin embargo, son muchos los médicos y dietistas que afirman que de lo que se trata es de comer de todo y lo que hay que limitar son las cantidades, no los alimentos en sí.
Porque nos movemos poco:
Uno de los principales motivos de que engordemos es que tomamos más calorías de las que necesitamos, o lo que es lo mismo, alimentos muy ricos en grasas y, en cambio, llevamos una vida muy sedentaria: hacemos poco ejercicio, y es que incluso la compra se hace por Internet…
Porque pasamos hambre:
Si disminuyes de forma drástica la ingesta de calorías durante el tiempo que dure la dieta, seguro que consigues perder peso … pero también lo recuperarás rápidamente porque tu alimentación será desequilibrada y, además, pasarás hambre. Lo realmente importante para perder peso y mantenerse es aprender a comer: tu dieta debe ser saludable (con todos los grupos de alimentos y las calorías suficientes) y debe enseñarte a elegir los alimentos correctamente. Por eso, no tendria que haber apenas diferencia entre la dieta para adelgazar y la de mantenimiento.
Por no cambiar de hábitos:
Cambiar de hábitos poco a poco da mejores resultados y, sobre todo, más duraderos, que hacer un esfuerzo puntual de un mes, para luego abandonar la dieta y atiborrarse. Además, así comprobarás que una comida sana puede ser deliciosa.
Cuestión de metabolismo:
El metabolismo puede ser más lento lo que quiere decir que nuestro organismo necesita menos energía para realizar las distintas funciones y, por tanto, quema menos o más rápido, que suele corresponder a personas delgadas. Esto explicaría que dos personas con la misma edad, altura, hábitos … que siguen la misma dieta adelgacen de forma diferente.
Por culpa del estrés:
Una reacción habitual ante el estrés es comer para calmar esa ansiedad. Las cifras hablan por sí solas: el 59% de la población suele picar algo delante del televisor y, generalmente, se trata de alimentos calóricos y ricos en grasas y azúcares. Son reacciones muy humanas a las presiones, aunque en estos casos el se recomienda hacer algún tipo de actividad fisica, que nos ayudará a reducir el estrés .





