Desgarro muscular

Pocas personas se han salvado de sufrir alguna vez un desgarro, tirón o distensión muscular. Es provocado por una lesión o rotura en los tejidos musculares y/o tendones, que son las bandas fibrosas que unen los músculos con los huesos y su gravedad depende de la parte del cuerpo que se lesione.
Son ocasionados por golpes, movimientos inadecuados o por ejercer mucha presión al cargar cosas pesadas con una postura incorrecta, y ocasionan mucho dolor y dificultad para mover bien la zona lastimada.
Cuando el desgarro ocurre en los pies o brazos suele confundirse con una esguince que es el estiramiento de los ligamentos que unen a los huesos unos con otros para fortalecer y estabilizar las articulaciones.
Hay dos tipos de desgarros musculares:
- Los que ocurren por la presión repentina y excesiva de un músculo y que llegan a ocasionar un sangrado leve, hinchazón, dolor y pérdida de la fuerza y de la función.
- Los que ocurren por uso brusco, inmoderado y violento, que provocan que los músculos se estiren violentamente por el esfuerzo, haciendo que se inflamen, aunque no haya rotura ni pérdida de fuerza.
Los desgarros ocurren con mayor frecuencia cuando los músculos que se encuentran fríos, fatigados o débiles por la falta de uso y se someten a un esfuerzo súbito y extremo. Los tendones de la parte posterior del muslo, son muy susceptibles de sufrir este tipo de lesión.
Las lesiones por esfuerzo inmoderado se deben al repetido esfuerzo de los músculos durante un periodo más largo. Los músculos más afectados son los de la espalda, la ingle, las piernas y los hombros.
Los síntomas comunes son:
- Dolor repentino, agudo e intenso en la parte afectada.
- Dificultad de movimiento.
- Puede haber hinchazón, enrojecimiento o ardor.
- Si la lesión es fuerte, puede presentarse un leve sangrado que se manifiesta en forma de moretón o hematoma.
Si el dolor es muy intenso puede presentarse mareo y sudor frío, aunque estos síntomas no son muy frecuentes.
Ortorexia

Desorden alimenticio que puede ocasionar muchas carencias nutricionales. Es un desorden alimenticio que se manifiesta por la obsesión patológica de consumir solamente comida “sana”.
Esta obsesión puede llegar a causar graves daños a la salud cuando no se ingieren carnes, pescado u otros alimentos necesarios que aportan nutrimentos muy importantes para el organismo.
Ortorexia es una palabra que deriva del griego orthos y significa justo.
Si se ha respondido afirmativamente, al menos, a una de las cuestiones puede considerarse candidato a la adicción a la comida saludable, que también se considera un nuevo trastorno alimentario.
Todos nos preocupamos por comer alimentos sanos, pero cuando ese comportamiento normal pasa a convertirse en una obsesión que entrañe peligros para la salud, se califica como ortorexia.
Esta creciente enfermedad se basa no tanto en la cantidad de alimento que se consume sino en la obsesión la calidad de los alimentos y por las dietas, el culto al cuerpo y el miedo a la comida tratada con productos artificiales.
La ortorexia es por tanto, la obsesión por consumir sólo comida de cierto tipo: orgánica, vegetal, sin conservantes, sin grasas, sin carnes, o sólo frutas, o sólo alimentos crudos y la forma de preparación también es especial ya que las verduras se cortan de determinada manera y los utensilios utilizados para ellos solamente son de cerámica o madera, lo que hace que el ritual para la preparación también sea obsesivo.
Otro de los problemas a que se enfrentan las personas ortoréxicas, es que para adquirir sus alimentos recorren grandes distancias con tal de encontrar los de mejor calidad sin importar el precio y en caso de dudar de su calidad, prefieren ayunar y rechazan invitaciones para comer en otro sitio que no sea su casa.
Reproducción asistida, una opción para tener hijos

Miles de parejas en el mundo, desean tener un hijo/a propio y por diversas causas no pueden lograrlo. Sin embargo este problema que antes era irreversible con todas las consecuencias emocionales, familiares y psicológicas, ahora es totalmente factible a través de diversos medios de reproducción asistida.
Cuando una pareja no logra embarazarse, el primer paso es el realizar una serie de estudios para determinar la causa, ya que primero hay que descartar si la persona es estéril, es decir es incapaz de tener un embarazo o es infértil, que es cuando logran concebir un hijo/a pero el embarazo no se logra y termina en aborto espontáneo o en la muerte del producto.
Esta evaluación debe hacerse tanto en la mujer como en el hombre, ya que el problema puede provenir en igual número de porcentaje, de alguno de los dos y en algunos casos por la coincidencia de ambos y no necesariamente de la mujer, como antes se creía.
Es necesario hacer una historia clínica detallada con antecedentes de enfermedades padecidas, sucesos traumáticos (como puede ser una violación) para después hacer una revisión cuidadosa del sistema reproductor y funcionamiento hormonal entre otros.
Entre los estudios recomendados para el hombre está el espermiograma, examen que consiste en analizar una muestra de líquido seminal y el conteo de espermatozoides, para conocer el tipo de defecto que puedan tener. Se realizan también, estudios hormonales, ultrasonidos y radiografías.
Para la mujer se realizan estudios hormonales, ultrasonidos o ecografías para evaluar el crecimiento y desarrollo de los ovocitos en el ovario, el cambio en el grosor y características del endometrio o las condiciones de las trompas de Falopio. Para evaluar las condiciones del útero y pelvis en general, se realizan exámenes radiológicos, y para observar los órganos sexuales internos, se realiza una laparoscopia, en el cual se introduce un tubo delgado por el ombligo que permite observar en forma directa los órganos pélvicos.
Otros estudios, como el ultrasonido transvaginal o la hiesteroscopía, son para detectar malformaciones congénitas o adquiridas, como la presencia de miomas, anormalidades en el grosor el endometrio por la presencia de pólipos o adherencias de la pared endometrial, conocidas como sinequias.
Consejos para evitar el estres.

Diez útiles consejos para evitar caer en un cuadro de estrés y un aumento considerable del peso:
- Ojo con el café y el alcohol. Evita ingerir café y alcohol y si lo tomas, hazlo de forma moderada. Estas sustancias sobreactivan el organismo y aunque provoquen una sensación de relajación, ésta es transitoria.
- En forma. Haz deporte al menos tres veces por semana. El esfuerzo físico moderado estimula la segregación de endorfinas, que influyen positivamente en nuestro estado de ánimo.
- Mantén una dieta equilibrada. Esto no sólo te ayudará a enfrentarte a situaciones de la vida cotidiana con mayor fuerza y aguante, además, verte mejor físicamente ¡te ayudará a mejorar tu estado de ánimo!
- Bien alimentado. Ingiere alimentos ricos en vitaminas A, B y C y en minerales. ¿Tus aliados? Las frutas y verduras frescas, así como los frutos secos y el pescado al vapor, que te aportarán todos los nutrientes necesarios para evitar la fatiga y el estrés diario.
- ¡A dormir! Duerme 8 horas diarias y procura seguir una rutina de sueño: nada de dormir poco entre semana y de pasar toda la mañana del sábado y el domingo en la cama. Dormir una media de ocho horas al día es lo ideal para que nuestro organismo esté al 100% al comenzar el día.
- Tómate tu tiempo. Dedica al menos 15 minutos cada día para cerrar los ojos, respirar profundamente y dejar la mente en blanco. ¡Te lo mereces!
- Actitud positiva. Piensa que todo pasa y busca recompensarte de los malos ratos de otra manera que no sea comiendo.
- Busca tu estilo de vida. Cada cierto tiempo, escribe tu escala de valores en la vida y comprueba si se corresponde con el tiempo que dedicas a cada uno de ellos. Si no es así, haz un esfuerzo por cambiar de estilo de vida.
- ¡S.O.S! Si solo no puedes hacer frente a tu situación, acepta la ayuda de los que más te quieren. Apóyate en familiares, amigos e incluso profesionales que te echen una mano.
- Aprende a disfrutar… de los pequeños placeres de la vida, sonríe más y trata de controlar tus emociones evitando caer en la tentación de refugiarte en la comida.
¿Qué son y por qué se producen los gases?

Aunque hay quien los sufre como una enfermedad, los gases no alcanzan esta categoría y se consideran más bien un síntoma o trastorno ligado al estilo de vida y la alimentación. Además, en Medicina no existe ninguna patología que se denomine gases, a pesar de que es una de las causas más frecuente de consulta.
Bajo la denominación de gases se incluyen numerosas enfermedades, entre las más importantes la dispepsia no ulcerosa o el síndrome de intestino irritable. De ahí la importancia de consultar siempre al especialista, ya que esos cuadros clínicos tienen un tratamiento específico.
Los gases pueden acumularse tanto en el intestino como en el estómago y pueden expulsarse en forma de eructos o por vía anal, lo que se conoce como flatulencias. Habitualmente, los gases se generan en el intestino grueso al hacer la digestión, por la fermentación que se produce de los alimentos y el aire que se traga al comer, un acto natural que pasa desapercibido.
Los linfocitos T

Los linfocitos T coordinan la respuesta inmunitaria ante un ataque. Son similares a las células NK, aunque cuentan con un receptor especial en la superficie de la membrana.
Los científicos que buscan vacunas contra el virus del sida (VIH) siguen de cerca al principal “asesino” de las células T.
Las vacunas se centran en un subtipo de éstas, las CD8+, que reconocen y destruyen las unidades infectadas. El reciente congreso europeo celebrado en la capital alemana ha servido para que el grupo de Patogénesis e Inmunosenescencia del VIH del Hopital Pitie-Salpetriere (París) presentara sus últimos hallazgos en este campo.
No obstante, los investigadores aseguran que la comprensión de la eficacia de estas células es limitada y todavía es necesario determinar con exactitud los mecanismos de protección para el diseño de una vacuna.
¿Quieres evitar que tu tensión arterial se dispare?

Si ya tienes diagnosticada la enfermedad o, simplemente, eres de las personas a las que les gusta cuidarse, te proponemos una serie de medidas que te ayudarán a mantener a raya tu tensión arterial:
- Es importantísimo que adquieras hábitos de vida saludables, como por ejemplo, evitar el sobrepeso, un problema que preocupa a los expertos dado el espectacular aumento de la obesidad, especialmente, entre la población infantil.
- Hay que reducir la ingesta de sal y seguir una dieta cardiosaludable, es decir, una alimentación rica en frutas, verduras y lácteos bajos en grasa, que incluya cereales integrales, pescado, carnes magras y frutos secos.
- Abandona definitivamente el tabaco, reduce la ingesta de alcohol y realiza ejercicio de forma regular.
Hemorragia vascular

La hemorragia vascular es un padecimiento en el que la sangre se filtra hacia afuera de los vasos sanguíneos, debido por lo general a que presentan alguna anomalía que les impida retener la sangre o por problemas en las plaquetas que son las células sanguíneas encargadas de la coagulación y de taponear debidamente algún vaso sanguíneo roto.
Cuando la sangre se filtra hacia la piel, invade su tejido y aparece en forma del famoso moretón o hematoma.
Estos hematomas, tienen diferentes tamaños dependiendo de la causa del derrame sanguíneo, del lugar y del vaso sanguíneo roto.
Cuando las manchas son muy pequeñitas y de color morado o rojo oscuro, reciben el nombre de petequias, estas aparecen como resultado de una hemorragia dérmica o submucosa de la piel y son en forma de puntos pequeños de color rojo o violáceo.
Cuando son más grandes hasta de un centímetro, se les conoce como púrpura y pueden ser ocasionadas por varios motivos. Cuando se juntan varias púrpuras presentan múltiples áreas planas por debajo de los tejidos.
Cuando el sangrado se produce en un área grande del cuerpo, el problema se llama equimosis y cuando hay una gran acumulación que forma una protuberancia y produce cierto dolor se forma un hematoma.
Las hemorragias vasculares se pueden deber a varios motivos:
- Lesiones, traumas o golpes.
- Reacciones alérgicas a medicamentos o por efectos secundarios de anticoagulantes, aspirinas o cortisona.
- Trastornos autoinmunes.
- Tratamientos médicos como la radiación y las quimioterapias.
- Uso de anticonceptivos orales.
- Envejecimiento de la piel.
- Trauma del parto, cuando lo presentan los recién nacidos.
- Enfermedades como la trombocitopenia o la septicemia.
- Machucones o magulladuras en la piel.
- Por tos violenta.
- Por consumo de drogas.
- Problemas de coagulación por enfermedades virales.
Es importante destacar que las causas pueden variar según la edad, sexo, origen y características de las hemorragias, por lo que siempre deben ser evaluadas por un médico hematólogo o internista.
Efectos físicos del aborto

Aunque los efectos físicos se superan pronto, el impacto emocional puede ser tan importante como el que se experimenta tras la pérdida de un ser querido.
Los sueños de algunas mujeres que esperan un bebé se pueden truncar por un aborto inesperado. La tasa de incidencia de este problema espontáneo oscila entre el 10% y el 15%: alrededor del 12% en gestantes veinteañeras y del 25% en mujeres mayores de 40 años.
Tras un aborto, la recuperación física de la mujer oscila entre varias semanas y poco más de un mes, según el tiempo que haya estado embarazada. Algunas hormonas propias de la gestación permanecen en la sangre durante uno o dos meses después de una pérdida espontánea, pero los efectos físicos suelen desaparecer con rapidez.
La recuperación de la mujer es rápida; la menstruación reaparece entre cuatro y seis semanas más tarde y, en ausencia de otros problemas, puede quedarse de nuevo embarazada al poco tiempo.
La recuperación física de la mujer oscila entre varias semanas y poco más de un mes
El tiempo de ingreso en el hospital depende de cada paciente y de las normas de cada institucion pero, en general, en 24 horas se les da el alta. La hemorragia cesa entre siete y diez días después. En algunos casos, se puede producir una infección que prolonga la hemorragia o causa una secreción de aspecto desagradable, aunque con antibióticos se puede resolver el problema.
La mujer que acaba de sufrir un aborto puede tener distintos síntomas, desde dolor lumbar hasta molestias abdominales agudas o de tipo cólico, con o sin sangrado vaginal, así como pérdidas de restos de tejido o coágulos.
Una vez en casa, debe prestar atención a ciertos signos indicativos de complicación, como fiebre, secreción vaginal purulenta o con mal olor, hemorragias o aumento del dolor. En todos estos casos, hay que consultar al médico.
No obstante, aunque los efectos físicos se superen pronto, puede no suceder lo mismo en el aspecto emocional. El dolor psíquico puede ser tan intenso como el que se experimenta tras la pérdida de un ser querido. Muchas mujeres lo describen como una gran sensación de vacío.
Dietas exprés contra la resaca

Algunas recetas y dietas te ayudarán a desintoxicarte e incluso a perder un kilo al día pero ¡ojo! no las hagas más de una o dos veces en semana.
Se recomienda conceder a tu organismo un tiempo para reponerse si es que el atracón ha sido causa de tu empacho y de tu resaca . Se recomienda estar un día entero a dieta en la “al menos durante 48 horas”. Sus alimentos prohibidos en esta dieta desintoxicante estacional serían: el azúcar, dulces, alcohol, fritos, café, harina, bebidas gaseosas, grasas animales y cítricos y en cuanto a los permitidos estarían los cereales integrales, las frutas y las verduras, queso tipo requesón y legumbres con moderación. La propuesta de dieta sería:
- Desayuno: Fruta fresca (a elegir: manzana, pera, melocotones, melón, uvas y albaricoques). 1 rebanada de pan integral con miel. Té flojo o café de cereales.
- Media mañana: Un zumo de frutas naturales.
- Comida: Sopa de verduras. Compota de manzana con 2 galletas de avena o centeno.
- Merienda: Zumo de frutas naturales.
- Cena: Zumo de zanahoria, remolacha y apio (la mejor verdura para la vesícula), arroz integral y compota de manzana. Antes de acostarte, tómate una pequeña infusión de diente de león.
Se recomienda distintas fórmulas detox adaptadas a tus propias necesidades. Eso sí, lo básico es apostar por recetas en las que prime la ingesta de líquidos (infusiones, caldos y consomés de efecto drenante) así como la de aquellos alimentos como la piña o la alcachofa, que favorecen la diuresis, te ayudan a deshincharte, a limpiar el organismo, eliminar toxinas y recuperar el buen funcionamiento metabólico.





