Biológicos reducen el cáncer de mama

Una terapia combinada de fármacos biológicos contra el cáncer de mama antes de la cirugía consigue la eliminación del tumor en la mitad de los casos, según puso de manifiesto una investigación desarrollada a nivel internacional y en la que participaron científicos españoles
El estudio Neo-ALTTO, dirigido en España por el grupo cooperativo SOLTI, se ha realizado en 455 pacientes portadoras de un tumor de mama ErbB2/HER2 positivo (uno de los más agresivos y de peor pronóstico y, por tanto, con mayor riesgo de recaída y mortalidad) en 130 centros de 26 países.
Este tipo de tumor afecta a una cuarta parte del total de las pacientes con cáncer de mama y a casi la mitad de las enfermas menores de 40 años.
La mortalidad por cáncer de mama positivo, diagnosticado y tratado en su fase inicial, ha ido descendiendo en las dos últimas décadas, pasando del 50% a los 10 años a un 30%, debido a la introducción de los esquemas de quimioterapia modernos.
Aunque la terapia combinada de lapatinib y trastuzumab, dos medicamentos dirigidos contra las características moleculares del tumor, no impide la posterior cirugía, sí acorta a la mitad el tratamiento de quimioterapia (de 24 a 12 semanas), con la consiguiente disminución de sus efectos tóxicos.
Además, las pacientes que alcanzan la desaparición del tumor tienen un pronóstico “excelente”, según explicó la doctora Di Cosimo.
La importancia de este estudio, que ha sido dirigido a nivel mundial por el doctor Josep Baselga, radica en la tasa de desaparición del tumor y en el ahorro en el tratamiento de quimioterapia.
Este oncólogo explicó que el 90% de las pacientes han respondido al tratamiento, ya que en el 50% de los casos en los que el tumor no se ha eliminado, éste se ha achicado.
Además, las pacientes que de entrada necesitaban una intervención importante después del tratamiento pueden someterse a una cirugía más conservadora.
El estudio ha permitido también la recogida de tejido tumoral antes y después del tratamiento que permitirá la valoración de proteínas y genes expresados en el tumor, conocidos como bio-marcadores, que puedan predecir, por un lado, la respuesta al tratamiento y, por otro, el pronóstico de la enfermedad.
Según la doctora Di Cosimo, aunque existían estudios preclínicos que apuntaban a una sinergia de los dos fármacos, la “buena noticia” es que los resultados se han trasladado desde el laboratorio a la práctica clínica
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