Actividades acuáticas: mucho más que nadar

Una vez que las temperaturas bajan, parece que a todos nos da más reparo enfundarnos el traje de baño. Pues hay que vencer la pereza… ¡se acabó reservar la piscina sólo para el verano! Ponerse el traje de baño ha dejado de ser exclusivo de los meses de calor y son muchas las ofertas deportivas que nos animan a ello.
Ventajas. Al eliminar la gravedad por estar sumergidos en el medio acuático es más fácil combatir las lesiones de espalda. En una clase dirigida, se busca mejorar la percepción del propio cuerpo y mejorar con ello su postura.
Especialmente recomendadas para…
- Personas con problemas de articulaciones o sobrepeso: la ingravidez del agua les ayuda a hacer los ejercicios.
- Deportistas que quieran tonificar todo el cuerpo, pues la resistencia del medio acuático obliga a hacer mayores esfuerzos.
- Todos los que odien sudar: el frescor del agua evita la sensación de acaloramiento, aun haciendo grandes esfuerzos físicos.
Practicar deporte, ¡con mucho ojo!

¿Sabías que el incremento de la práctica de algunos deportes está incrementando las lesiones en los ojos? Y es que, sobre todo en deportes con un alto riesgo de impacto, como el squash y el baloncesto, hay que extremar las precauciones para evitar problemas más graves. Así, se calcula que unas 72.000 personas sufren traumatismos oculares cada año, de los que una cuarta parte se deben al deporte. En los niños, el deporte o el ejercicio suponen casi la mitad de los mismos. Una correcta información y protección adecuada evitarían el 90 % de las lesiones.
¿Qué los causa? La mayoría de los traumatismos son debidos a una pelota o a un palo.
Un cuidado especial. Los deportes con más riesgo son el frontón, el baloncesto, el squash, el béisbol, el hockey y las artes marciales, para los que los oftalmólogos recomiendan protección con gafas de policarbonato o cascos con rejilla, según el caso. ¿Y en el ‘deporte rey’? El fútbol es el deporte con más lesiones oculares, según este experto, debido a su uso extendido, aunque su riesgo es moderado. Según diversos estudios, un jugador de fútbol tiene una probabilidad de 50 de sufrir una lesión ocular en una carrera de 8 años. El baloncesto es la principal causa de lesiones oculares deportivas entre los 15 y los 24 años en Estados Unidos. Cada año se producen en la NBA aproximadamente 50 lesiones oculares de gravedad. Mientras, el deporte de raqueta más peligroso de todos es el squash, pues una pelota puede llegar a desplazarse a 230 km por hora. Por eso la gravedad de las lesiones en los deportes que utilizan pelotas pequeñas a gran velocidad es también mayor. El 10% son permanentes y en todas se requiere intervención hospitalaria, destaca el doctor De la Fuente.
La experiencia y la protección, claves. La profesionalidad influye en el riesgo de impacto, “no tanto porque los profesionales se protejan más sino porque saben cómo evitar el riesgo, apartándose de la trayectoria de la pelota”, comenta este especialista. De hecho, se ha visto que más del 50% de las lesiones se producen en novatos frente a un 13% en los jugadores avanzados.
Además, la incorporación de protección adecuada en el reglamento evitaría muchas lesiones, aseguran los oftalmólogos. Un estudio realizado en Canadá reveló que antes de instaurar las actuales medidas de protección que tienen que seguir los jugadores de hockey sobre hielo, 70% de los jugadores de este deporte había sufrido algún traumatismo ocular severo y 15% de ellos había derivado en pérdida de visión.
El sol también puede perjudicar. Otro de los peligros de la práctica deportiva para los ojos es la exposición prolongada a los rayos ultravioleta, comenta el profesor De la Fuente. Estas lesiones son más comunes en deportes tales como esquí en la nieve, esquí acuático y otros deportes acuáticos. Entre los síntomas figuran dolor, fotosensibilidad, enrojecimiento y sensación de cuerpo extraño. Los oftalmólogos recomiendan utilizar gafas adecuadas a cada deporte, realizar revisiones periódicas de la vista y extremar las precauciones en el caso de personas con defectos de refracción o que hayan sido operadas recientemente.
Gripe aviar

La gripe aviar o gripe del pollo, es una enfermedad infecciosa que ataca a las aves. Es ocasionada por cepas A del virus de la gripe y fue identificada por vez primera en Italia hace más de cien años y ahora se conocen 15 subtipos de virus de la gripe aviar que circulan entre las poblaciones de aves.
Esta enfermedad se presenta en todo el mundo y se considera que todas las aves son vulnerables a ella, aunque algunas especies son más resistentes a la infección que otras.
En las aves, la infección causa un amplio espectro de síntomas que van desde leves hasta cuadros altamente contagiosos y rápidamente mortales, lo que da lugar a graves epidemias. Esto último es lo que se conoce como «gripe aviar altamente patógena». Esta variante se caracteriza por su rápida aparición, por la gravedad de los síntomas y por su evolución fulminante, con una mortalidad muy cercana al 100%.
La transmisión a los seres humanos, solamente se produce por contacto directo y reiterado con las aves infectadas o con sus excrementos. El contagio no es fácil y solamente es posible en circunstancias excepcionales (sólo se ha dado en personas expuestas de forma continuada a aves, en granjas o en mercados de animales vivos).
Los programas de control establecidos a nivel mundial por la Organización Mundial de la Salud, han permitido seguir la evolución del brote día a día, con lo que se conoce en qué países podrían producirse contagios y ante ello establecer las medidas preventivas adecuadas.
Es importante que las personas que hayan viajado a regiones de riesgo, como: Camboya, China, Hong Kong, Indonesia, Japón, Corea, Laos, Tailandia y Vietnam entre otros y regresen con algún síntoma, acudan de inmediato a las instituciones de salud y comenten con su médico este antecedente para hacer los estudios y tomar las medidas preventivas pertinentes.
Respecto a su origen, se conocen 15 subtipos de virus de la gripe que infectan a las aves, lo que representa un amplio reservorio de virus gripales, que son potencialmente circulantes, ya que las aves acuáticas migratorias, principalmente los patos salvajes, además de ser un reservorio natural de los virus de la gripe aviar, son también las más resistentes a la infección. Las aves de corral domésticas, en particular los pollos y los pavos, son muy vulnerables a las epidemias de gripe fulminante, por lo que en temporadas de epidemia mueren miles de especies.
Además de ser altamente contagiosos, los virus de la gripe aviar se transmiten fácilmente en los mercados de animales vivos y por medio de los equipos, vehículos, jaulas o ropa contaminada de las personas que manejan a las aves contaminadas.
Investigaciones recientes sobre este virus han demostrado que algunos que aparentemente son de bajo riesgo, pueden mutar y transformarse en virus muy peligrosos, además los virus pueden sobrevivir durante largos periodos en el ambiente, sobre todo a temperaturas bajas, pero aún así, se puede lograr cierto grado de protección estableciendo la medidas implementadas por las autoridades sanitarias.
La cuarentena de las granjas infectadas y el sacrificio de las poblaciones de aves infectadas o potencialmente expuestas son medidas de control habituales para prevenir la propagación a otras granjas y el eventual arraigo del virus en la población de aves de corral de un país.
Lo importante es aplicar las medidas preventivas adecuadas para evitar pandemias y epidemias de larga duración, como la que hubo en México en 1992 comenzó con una baja patogenicidad, es decir con aparente poco peligro, pero evolucionó hacia una forma altamente mortífera y no se pudo controlar hasta 1995.
Flujo vaginal

Con frecuencia, la cantidad de humedad aumenta y llega a la vulva, que al ser muy sensible permite que la mujer experimente la sensación de flujo de tal forma que suele manchar su ropa interior y ocasionar diversas molestias.
El flujo vaginal femenino, también llamado leucorrea es el aumento anormal, persistente y visible durante un tiempo determinado de esta secreción natural.
Los órganos sexuales femeninos son la vulva, vagina, útero y ovarios y muy ligada a ellos se encuentran la uretra y las glándulas parauretrales. Cualquiera de estas partes puede alterarse cuando es afectado por una infección y una de las principales manifestaciones es la presencia de una secreción que no necesariamente indica una infección.
Para que una secreción sea considerada anormal y requiera de la consulta médica, hay que tomar en cuenta si se presenta flujo infeccioso: prurito, edema vulvar, fisuras, ardor al orinar, color pardusco o verdoso y olor fétido y pueden ser ocasionados por hongos, bacterias, virus o por parásitos.
Entre las causas del flujo vaginal también se encuentran los cambios hormonales que pueden provocar hipersecreción de pequeñas glándulas del aparato genital que están en la zona cervical que se escurre hacia el exterior. Generalmente este tipo de flujo es como moco grisáceo sin olor y suele ser más evidente en el momento de la ovulación que se produce aproximadamente en la mitad del ciclo mentrual.
El flujo vaginal es ocasionado por varios factores como:
- La disminución de los niveles de estrógeno y progesterona, hormonas sexuales que se producen en los ovarios.
- Por los cambios hormonales que se presentan durante el embarazo.
- Por alteraciones anatómicas del aparato genital ocasionadas por alguna enfermedad como cáncer cervicouterino.
- Por padecer enfermedades metabólicas como la diabetes o la obesidad.
- Por enfermedades de transmisión sexual.
- Por alergias o irritaciones específicas.
- Por el uso de antibióticos de amplio espectro, penicilinas y tetraciclinas, medicamentos corticoides y anticonceptivos orales con dosis altas en estrógenos o por el uso de esponjas vaginales.
- Por el uso de ropa interior muy pegada y estrecha o que sea lycra o nylon y otras fibras sintéticas.
- Por tener una higiene exagerada o muy pobre.
También puede ser ocasionado por microorganismos patógenos. Entre los que más frecuentemente atacan están.
- Las tricomonas vaginalis: Parásitos que se localizan en el cuello del útero, vagina y uretra. Producen un flujo fluido, abundante, espumoso, de olor fétido y de color verdoso. Se acompaña de una picazón genital intensa que aumenta en el periodo posmenstrual. Invade el aparato urinario produciendo dificultad para orinar, ardor y aumento de la frecuencia de las micciones. El tratamiento debe ser de la pareja para su curación, utilizando el metronidazol como antibiótico.
- Por Gardenerella vaginalis: siendo una causa muy común de infecciones de transmisión sexual, se localiza en la vagina; produce un flujo escaso, blanquecino, grisáceo homogéneo de olor fétido. Su tratamiento incluye metronidazol, con buenos resultados, debiendo evitarse la ingestión de alcohol en todos los casos.
- Por cándida albicans: que es el más común de las micosis vaginales. Produce un flujo escaso, cremoso y espeso, con una intensa picazón y en su tratamiento se utiliza la nistatina en óvulos vaginales o cápsulas por vía oral..
¿Es posible guardar la línea entre fiesta y fiesta?

La cena de Nochebuena, la comida de Navidad, los múltiples compromisos con amigos de toda la vida, compañeros de trabajo en torno a una mesa… En estos días, ya has pasado las primeras pruebas y has conseguido mantener la báscula bajo control, dentro de lo posible. Y es que son días en los que se suele comer más de lo debido. Por eso, antes de las siguientes ‘etapas’ –Nochevieja, Año Nuevo y Reyes-, no está de más prestar un poco de atención a estos días intermedios, en los que intentamos reponernos de los excesos ya cometidos.
- Al día siguiente de una comida o cena copiosa, podemos compensar los excesos con un día de dieta depurativa que se realiza a base de fruta, verduras y caldos de verduras, cereales integrales (arroz, pasta o cereales), lácteos desnatados, infusiones y dos litros de agua. En este día debemos evitar la cafeína y el alcohol.
- El resto de los días podemos realizar una dieta equilibrada, disminuyendo el consumo de sal, azúcar, salsas, bollería y grasas, optando especialmente por frutas, verduras, cereales y pescados, carnes magras y lácteos desnatados.
- En estos días es fundamental no olvidar el ejercicio (andar, montar en bici, bailar, aeróbic…), pues es un pilar importante para quemar el exceso de calorías que hemos podido ingerir. ¡Hay que evitar las largas horas en el sofá!
Muy útil
- Intenta comer despacio, masticando bien los alimentos.
- Procura tomar raciones moderadas y no repetir.
- Hay que evitar llegar a la comida o cena sin haber comido nada durante el día, ya que tendremos un hambre voraz y será mucho más difícil controlar lo que comemos.
- Es importante hacer comidas ligeras, pero completas, y no olvidarnos de tomar un tentempié ligero a media mañana y a media tarde, para llegar con menos hambre a la comida o cena festiva.
- Y recuerda beber al menos 2 litros de agua al día.





