Cómo actuar si el niño tiene una reacción alérgica

Los casos de alergia o hipersensibilidad a determinadas sustancias se han multiplicado en los últimos años. No hay ningún método para prevenir una reacción alérgica en un niño, pero puede atenuarse con ciertas medidas. Descubre cómo actuar si sospechas que tu hijo está teniendo una reacción alérgica.
Alergia a medicamentos
- Ante la sospecha de alergia a un medicamento, se debe suspender el tratamiento.
- Si es un antibiótico, hay que conocer el nombre del principio activo (por ejemplo, amoxicilina), ya que este puede tener distintos nombres comerciales (por ejemplo, Clamoxyl, Augmentine…).
- Si el niño necesita un tratamiento con antibióticos, el médico buscará un principio activo que no le perjudique (por ejemplo, eritromicina), que se administrará por vía oral, nunca en inyección.
- Si se confirma con pruebas que el niño es alérgico, debe llevar una medalla colgada al cuello donde se indique su condición.
Alergia respiratoria
- No tener perros o gatos, ni permitir que entren en casa.
- No acampar o comer en lugares donde pueda haber mosquitos.
- En primavera, disminuir las actividades al aire libre desde las 7 h a 10 h y de 17 h a 22 h, cuando la concentración de polen es más elevada.
- Viajar con las ventanillas del coche cerradas.
- Limpiar con aspiradora (no con escoba), no usar alfombras, no dejar peluches ni libros en el dormitorio del niño.
Alergia alimentaria
- Evitar el alimento sospechoso de causar alergia.
- Leer detenidamente las etiquetas de los productos.
- Cambiar la leche de vaca por leche sin lactosa o de proteínas hidrolizadas. Si el bebé toma pecho, a veces es necesario que la madre no tome leche de vaca ni derivados.
- Retrasar la introducción de otros alimentos alergénicos: pescados (hasta el año), huevos (hasta el primer cumpleaños), legumbres (hasta el año) y frutos secos ( hasta los tres años).
Cómo evitar los golpes de calor

Un golpe de calor o insolación se produce como consecuencia de haber tomado demasiadas horas de sol. En un golpe de calor se eleva la temperatura corporal por encima de lo normal y esto daña nuestro cuerpo porque determinados órganos, como los riñones dejan de funcionar con normalidad.
Síntomas de un golpe de calor: deshidratación, sensación de mareo y desorientación, dolor de cabeza, fiebre, sequedad y enrojecimiento…
Cómo evitar un golpe de calor
• Bebe frecuentemente agua o líquidos, sin esperar a tener sed, salvo indicación médica contraria.
• Evita las bebidas alcohólicas, las muy azucaradas, el café y el té.
• Mójate o refréscate con una ducha.
• Haz comidas ligeras que te ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor.
• En la calle, protégete del sol: busca la sombra y los lugares frescos.
• Ropa y calzado: cúbrete la cabeza. Usa ropa y calzado ligero, cómodo y transpirable. Las gafas, siempre, con filtros ultravioleta.
• Cuida tu piel con protectores solares adecuados.
• No realices esfuerzos, ni actividades deportivas en las horas de más calor.
• En casa: se recomienda bajar las persianas cuando el sol incida directamente, usar sistemas de refrigeración y guardar las medicinas en un lugar fresco, porque el calor altera su composición.
Calambres por carencias nutricionales

Los calambres además de producirse por falta de oxígeno en algún músculo que es forzado a trabajar duramente, también pueden presentase en deportistas que están bien entrenados y preparados y en personas que no trabajan hasta el agotamiento.
Cuando esto sucede, los calambres se deben a un desequilibrio de sales minerales, que pueden ser por exceso o por deficiencia y las principales son el calcio, el sodio o el potasio. El problema se presenta porque unos niveles inadecuados de minerales en el organismo permiten habitualmente la concentración de los músculos sin mayor dificultad, pero, impiden su relajación.
Cuando se contrae un músculo, descarga potasio en los tejidos que lo rodean dilatando las arterias cercanas a ellos. Cuando falta potasio, las arterias no pueden llevar a las células el oxígeno suficiente. Además el potasio, junto con otros minerales, influye en la capacidad de resistencia muscular al esfuerzo físico y se considera fundamental para que los músculos asimilen los azúcares, que constituyen su mayor fuente de energía. Su falta por tanto, ocasiona la contracción súbita de los músculos y por lo mismo los calambres.
El calcio y el magnesio realizan labores complementarias para el buen estado de los músculos y el esqueleto. La deficiencia en el calcio debilita y adelgaza la masa ósea, y hace que las personas que tienen carencias de este mineral, tiendan a sufrir calambres frecuentes, dolores y a fracturas óseas.
Hay que tener en cuenta que los niveles normales de estos minerales en ocasiones se ven afectados por las variaciones hormonales y en determinadas etapas de la vida, como son la adolescencia en donde el crecimiento es muy rápido o en la vejez. Durante los embarazos, por ejemplo, hay tendencia a los calambres precisamente por falta de calcio y magnesio.
El sodio se elimina en grandes cantidades por medio del sudor cuando hay un fuerte esfuerzo físico. Pese a ello, la dieta moderna es tan rica en este mineral que no suelen originarse carencias tan grandes que ocasionen calambres. De todas formas es necesario tenerlo en cuenta, sobre todo si se está bajo tratamiento de hipertensión o se realiza mucho ejercicio en épocas de calor, lo que produce exceso de sudoración.
Una adecuada y balanceada alimentación es la mejor forma de evitar las carencias nutricionales. El potasio se encuentra en cantidad suficiente en verduras y frutas frescas. El calcio, en la leche, tortilla y productos lácteos, los frutos secos, las zanahorias, espinacas, cebollas y papas. El magnesio, que favorece además el equilibrio de calcio y es fundamental en la contracción normal de los músculos, se encuentra también en la leche y sus derivados, en los frutos secos, acelgas, lechugas, espinacas, cereales integrales y algunas frutas como los plátanos o las frambuesas.
En casos de fatiga muscular, en que los calambres se presentan con frecuencia, una dieta rica en vitaminas y minerales, ayudan a prevenirlos. Entre las vitaminas que fortalecen y mantienen sanos los músculos, están:
- Vitamina B12, que se encuentra en las carnes y suplementos vitamínicos.
- Vitamina B2: que se encuentra en las almendras, pistaches, el germen de trigo y la levadura de cerveza, entre otros alimentos.
- Vitamina C: se encuentra en todos los cítricos como la naranja y el limón, además en el perejil, pimientos, brócoli, berros y el kiwi entre otras muchas frutas y legumbres.
- Vitamina D: Se adquiere principalmente de la leche y quesos grasos, el aceite de hígado de bacalao y los pescados.
- Vitamina B3 o PP: que contienen las alcachofas, espinacas, el hígado de ternera y los concentrados de carne.
Accidente cerebrovascular en niños

Los accidentes cerebrovasculares pueden afectar también a los niños cuando existen complicaciones médicas en: infecciones intracraneales, lesiones cerebrales, malformaciones vasculares o enfermedades vasculares oclusivas o trastornos genéticos como: anemia falciforme, esclerosis tuberosa y Síndrome de Marfan.
Entre las manifestaciones o síntomas de un accidente cerebrovascular en los niños están:
- Convulsiones.
- Disartria o pérdida repentina del habla.
- Pérdida de la expresión facial del lenguaje expresivo.
- Pemiparesia o debilidad de un lado del cuerpo.
- Hemiplejia o parálisis de un lado del cuerpo.
- Dolor de cabeza.
- Fiebre.
En el caso de los accidentes cerebrovasculares en niños, estos tienen mayores posibilidades de recuperación que los adultos, debido, principalmente a la plasticidad de su cerebro que es todavía inmaduro y a la capacidad de adaptarse y responder mejor a los tratamientos y enfermedades.
Varices

Cuándo las venas superficiales de las piernas se dilatan, alargan y tuercen impidiendo que las diminutas válvulas unidireccionales del interior de los vasos capilares funcionen bien, se forman las molestas y nada estéticas várices.
En las venas varicosas se produce un estancamiento de la sangre, que provoca gran dificultad en el retorno de la sangre hacia el corazón, lo que ocasiona molestias como hinchazón, pesadez, quemazón y dolor en las piernas.
Las várices constituyen la alteración venosa más común y se calcula afecta más o menos al 20% de la población de adultos y al 50% de la población mayor de 60 años y tienen mayor incidencia en las mujeres que en los hombres.
Si bien existen múltiples factores implicados en su desarrollo, los principales son:
- La herencia.
- Tener las paredes de las venas débiles, por alteraciones anatómicas.
- El embarazo, ya que los cambios hormonales favorecen el alargamiento del tejido conjuntivo. Por otro lado el aumento de peso también influye, sobre todo en mujeres que han tenido varios embarazos. Es estos casos, las várices suelen desaparecer a los pocos meses del parto.
- El sobre peso y la obesidad.
- El exceso de esfuerzo al defecar.
- El aumento de la presión del sistema venoso, ocasionado generalmente por permanecer mucho tiempo de pie y tener problemas de retención de líquidos, lo que conduce a la dilatación venosa progresiva y a la incapacidad de las válvulas venosas que impiden el retroceso de la sangre al flujo sanguíneo interno.
Las partes más afectadas por las várices son las pantorrillas, en donde se manifiestan en forma de redes de aspecto azulado y protuberante. También se pueden desarrollar várices en la zona anal y en el esófago, que pueden llegar a ocasionar un sangrado intenso muy peligroso.
En general, las várices constituyen más un problema estético que un riesgo para la salud, sin embargo, en algunas personas, llegan a producir dolor y úlceras y en ocasiones pueden aumentar el riesgo de desarrollar flebitis, que es la inflamación de las venas.
Para prevenirlas, es conveniente:
- Comer frutas, verduras y cereales diariamente.
- Controlar el peso corporal.
- Utilizar medias elásticas que estimulan el flujo sanguíneo, sobre todo si por las actividades a realizar se mantienen largas horas de pie.
- Realizar ejercicio diariamente como: caminar, nadar y andar en bicicleta.
- Descansar con las piernas elevadas para que queden más altas que el corazón, ya que en esta posición la gravedad aumenta el flujo sanguíneo.
- Evitar los baños calientes en tina, cojines térmicos y el sauna y sustituirlos por compresas de agua fría o de hielo, en caso de detectar cualquier síntoma que pudiera sugerir várices.





