Cómo actuar si el niño tiene una reacción alérgica

Por: Yoselin 04/26/10

reaccion alergica

Los casos de alergia o hipersensibilidad a determinadas sustancias se han multiplicado en los últimos años. No hay ningún método para prevenir una reacción alérgica en un niño, pero puede atenuarse con ciertas medidas. Descubre cómo actuar si sospechas que tu hijo está teniendo una reacción alérgica.

Alergia a medicamentos

Alergia respiratoria

Alergia alimentaria

Cómo evitar los golpes de calor

Por: Yoselin 04/26/10

golpesdecalor

Un golpe de calor o insolación se produce como consecuencia de haber tomado demasiadas horas de sol. En un golpe de calor se eleva la temperatura corporal por encima de lo normal y esto daña nuestro cuerpo porque determinados órganos, como los riñones dejan de funcionar con normalidad.

Síntomas de un golpe de calor: deshidratación, sensación de mareo y desorientación, dolor de cabeza, fiebre, sequedad y enrojecimiento…

Cómo evitar un golpe de calor

• Bebe frecuentemente agua o líquidos, sin esperar a tener sed, salvo indicación médica contraria.
• Evita las bebidas alcohólicas, las muy azucaradas, el café y el té.
• Mójate o refréscate con una ducha.
• Haz comidas ligeras que te ayuden a reponer las sales perdidas por el sudor.
• En la calle, protégete del sol: busca la sombra y los lugares frescos.
• Ropa y calzado: cúbrete la cabeza. Usa ropa y calzado ligero, cómodo y transpirable. Las gafas, siempre, con filtros ultravioleta.
• Cuida tu piel con protectores solares adecuados.
• No realices esfuerzos, ni actividades deportivas en las horas de más calor.
• En casa: se recomienda bajar las persianas cuando el sol incida directamente, usar sistemas de refrigeración y guardar las medicinas en un lugar fresco, porque el calor altera su composición.

Calambres por carencias nutricionales

Por: Yoselin 04/23/10

calambres

Los calambres además de producirse por falta de oxígeno en algún músculo que es forzado a trabajar duramente, también pueden presentase en deportistas que están bien entrenados y preparados y en personas que no trabajan hasta el agotamiento.

Cuando esto sucede, los calambres se deben a un desequilibrio de sales minerales, que pueden ser por exceso o por deficiencia y las principales son el calcio, el sodio o el potasio. El problema se presenta porque unos niveles inadecuados de minerales en el organismo permiten habitualmente la concentración de los músculos sin mayor dificultad, pero, impiden su relajación.

Cuando se contrae un músculo, descarga potasio en los tejidos que lo rodean dilatando las arterias cercanas a ellos. Cuando falta potasio, las arterias no pueden llevar a las células el oxígeno suficiente. Además el potasio, junto con otros minerales, influye en la capacidad de resistencia muscular al esfuerzo físico y se considera fundamental para que los músculos asimilen los azúcares, que constituyen su mayor fuente de energía. Su falta por tanto, ocasiona la contracción súbita de los músculos y por lo mismo los calambres.

El calcio y el magnesio realizan labores complementarias para el buen estado de los músculos y el esqueleto. La deficiencia en el calcio debilita y adelgaza la masa ósea, y hace que las personas que tienen carencias de este mineral, tiendan a sufrir calambres frecuentes, dolores y a fracturas óseas.

Hay que tener en cuenta que los niveles normales de estos minerales en ocasiones se ven afectados por las variaciones hormonales y en determinadas etapas de la vida, como son la adolescencia en donde el crecimiento es muy rápido o en la vejez. Durante los embarazos, por ejemplo, hay tendencia a los calambres precisamente por falta de calcio y magnesio.

El sodio se elimina en grandes cantidades por medio del sudor cuando hay un fuerte esfuerzo físico. Pese a ello, la dieta moderna es tan rica en este mineral que no suelen originarse carencias tan grandes que ocasionen calambres. De todas formas es necesario tenerlo en cuenta, sobre todo si se está bajo tratamiento de hipertensión o se realiza mucho ejercicio en épocas de calor, lo que produce exceso de sudoración.

Una adecuada y balanceada alimentación es la mejor forma de evitar las carencias nutricionales. El potasio se encuentra en cantidad suficiente en verduras y frutas frescas. El calcio, en la leche, tortilla y productos lácteos, los frutos secos, las zanahorias, espinacas, cebollas y papas. El magnesio, que favorece además el equilibrio de calcio y es fundamental en la contracción normal de los músculos, se encuentra también en la leche y sus derivados, en los frutos secos, acelgas, lechugas, espinacas, cereales integrales y algunas frutas como los plátanos o las frambuesas.

En casos de fatiga muscular, en que los calambres se presentan con frecuencia, una dieta rica en vitaminas y minerales, ayudan a prevenirlos. Entre las vitaminas que fortalecen y mantienen sanos los músculos, están:

Accidente cerebrovascular en niños

Por: Yoselin 04/23/10

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Los accidentes cerebrovasculares pueden afectar también a los niños cuando existen complicaciones médicas en: infecciones intracraneales, lesiones cerebrales, malformaciones vasculares o enfermedades vasculares oclusivas o trastornos genéticos como: anemia falciforme, esclerosis tuberosa y Síndrome de Marfan.

Entre las manifestaciones o síntomas de un accidente cerebrovascular en los niños están:

En el caso de los accidentes cerebrovasculares en niños, estos tienen mayores posibilidades de recuperación que los adultos, debido, principalmente a la plasticidad de su cerebro que es todavía inmaduro y a la capacidad de adaptarse y responder mejor a los tratamientos y enfermedades.

Varices

Por: Yoselin 04/22/10

varices

Cuándo las venas superficiales de las piernas se dilatan, alargan y tuercen impidiendo que las diminutas válvulas unidireccionales del interior de los vasos capilares funcionen bien, se forman las molestas y nada estéticas várices.

En las venas varicosas se produce un estancamiento de la sangre, que provoca gran dificultad en el retorno de la sangre hacia el corazón, lo que ocasiona molestias como hinchazón, pesadez, quemazón y dolor en las piernas.

Las várices constituyen la alteración venosa más común y se calcula afecta más o menos al 20% de la población de adultos y al 50% de la población mayor de 60 años y tienen mayor incidencia en las mujeres que en los hombres.

Si bien existen múltiples factores implicados en su desarrollo, los principales son:

Las partes más afectadas por las várices son las pantorrillas, en donde se manifiestan en forma de redes de aspecto azulado y protuberante. También se pueden desarrollar várices en la zona anal y en el esófago, que pueden llegar a ocasionar un sangrado intenso muy peligroso.

En general, las várices constituyen más un problema estético que un riesgo para la salud, sin embargo, en algunas personas, llegan a producir dolor y úlceras y en ocasiones pueden aumentar el riesgo de desarrollar flebitis, que es la inflamación de las venas.

Para prevenirlas, es conveniente: