Las defensas del organismo.

Siempre que se diagnostica una amigdalitis, bien por virus o por bacterias, duele la garganta -sobre todo al tragar-, se enrojecen las amÃgdalas y la fiebre puede ser elevada.
El tratamiento básico más efectivo es hacer reposo y tomar lÃquidos. Los antibióticos no están indicados en el caso de las infecciones vÃricas, que son la mayorÃa, y son muchos los expertos que desaconsejan su uso en las bacterianas, ya que prefieren que sea el propio organismo el que venza el proceso con sus propias defensas.
Si se suministra antibiótico, y es éste el que acaba con el germen y con la infección, no se desarrollan las suficientes defensas y el organismo queda indefenso y vulnerable para infecciones posteriores.
En cuanto a la fiebre, hay partidarios de no atajarla salvo en casos de que sea muy elevada, ya que cuando la temperatura corporal llega a los 38ºC se generan sustancias que potencian las defensas -los leucocitos killer- (actúan como un batallón de élite que extermina los gérmenes invasores).
Cuando se baja la fiebre se desmoviliza gran parte de las propias defensas del organismo, por eso en la actualidad se opta, en la mayorÃa de los casos, por que actúe el organismo en contra del intervencionismo clásico ante cualquier infección.
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