HÃgado graso

Aunque pocas personas afectadas por hÃgado graso se quejan de dolor (de leve a moderado) en la zona correspondiente al hÃgado -hipocondrio derecho- menos aún son las que sufren sÃntomas de insuficiencia hepática.
Por este motivo, se llega al diagnóstico después de haberse realizado un análisis de sangre rutinario, siempre que se detecte en los valores de los marcadores hepáticos -las transaminasas- una alteración, o bien después de una imagen sospechosa en una ecografÃa abdominal.
Sin embargo, el diagnóstico certero de hÃgado graso se fundamenta en la biopsia hepática; si se da una elevación de las transaminasas, el órgano en cuestión está inflamado y si el facultativo cuenta con indicios de que, además, el paciente pueda tener grasa en el hÃgado, se le practicará una ecografÃa abdominal y después, si es preciso, la biopsia.
Tras analizar estas pruebas, el pronóstico del paciente es favorable si se comprueba que, en efecto, tiene el hÃgado graso pero no se aprecia un proceso inflamatorio porque no hay una alteración en las transaminasas.
Pero si se dan los dos estados, grasa e inflamación (esteatohepatitis), el paciente deberá seguir los controles y recomendaciones prescritas por el especialista para evitar que el mal evolucione hacia formas más severas, aunque la mayorÃa de personas con hÃgado graso no desarrollan consecuencias graves.
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