Dislexia Infantil

La dislexia fue identificada en 1900 por un médico inglés, Robert Hinselwood, que la llamó “dislexia“, para indicar la dificultad de aprender a leer manifestada por algunos pequeños. Este problema es bastante frecuente, al menos ocho de cada cien niños la padece. Según algunos estudiosos, sin embargo, el porcentaje sería más elevado, hasta tres veces superior, en particular en los países de lengua anglosajona.
Es necesario comenzar por definir: ¿qué es la dislexia?
• “Los niños que sufren de este trastorno, tienen dificultades para leer y escribir, lo hacen más lentamente y de forma incierta para su edad“, explica Federico Bianchi. Además cometen errores como confusión entre las letras o sílabas similares, pero orientadas en forma contraria (la p es sustituida por la q; la d por la b; ab con ba; el con le); el intercambio de letras con sonidos similares (p con b, t con d, v con f); omisiones de varios tipos, como saltos de partes de palabras o de vocablos enteros. Los errores se extienden también a los números: 13 se vuelve 31.
• Sin embargo, el niño casi siempre entiende el significado de lo que ha leído porque sus capacidades intelectuales son normales. Sin embargo, la comprensión no siempre es inmediata: los pequeños que presentan formas más graves de dislexia deben releer más veces el texto para entender el contenido, lo que puede condicionar su rendimiento escolar.
• También se asocian con frecuencia problemas de aprendizaje de la escritura, por ejemplo la dificultad al orientar los signos en la ortografía y, a veces, se agregan las dificultades en la lengua hablada. El niño puede pronunciar incorrectamente las palabras largas o intercambiar algunas al interior de una frase. Por estas características, la dislexia se manifiesta cuando el pequeño comienza a leer y se hace particularmente evidente en segundo o tercer año de primaria, cuando definitivamente debería haber aprendido a leer en forma fluida y sin errores grandes.
SOBRE LAS CAUSAS
• Hay quien sostiene que la dislexia evolutiva, es decir, no adquirida (se puede volver disléxico también en la edad adulta por un trauma en el cráneo, por ejemplo), tenga siempre un componente genético. “No es una herencia de tipo mendeliano, o sea que aparece en todas las generaciones, si no una transmisión más compleja”, explica la doctora Cecilia Marino, que junto con su equipo está estudiando las causas genéticas de la enfermedad. Profundizar en el conocimiento de las alteraciones genéticas conectadas al trastorno podría ayudar a aclarar los mecanismos que lo determinan. La hipótesis más probable es que exista un defecto fonológico, o sea, una dificultad para juntar el sonido al grafema (símbolo escrito)”. La herencia, sin embargo, no siempre es la única explicación al problema, a veces intervienen hechos como la exposición de un niño a un sistema lingüístico complejo (ej. anglosajón). En inglés, por ejemplo, no hay coincidencia entre la palabra escrita y la forma en que debe leerse, lo que puede ocasionar dificultades posteriores .
CÓMO ES POSIBLE INTERVENIR
Para superar la dislexia, existen diversos métodos. El tradicional, que prevé una rehabilitación a través de ejercicios de logopedia. Se entrena al niño para el proceso de la lectura, y se mejora su capacidad de percepción y construcción de sonidos. Pero además de este método, que requiere tiempo, desde hace algunos años, se están estudiando nuevos protocolos para curar el padecimiento. El pronóstico es favorable ya que la dislexia tiende a mejorar espontáneamente con el tiempo.
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