Lo bueno y lo malo de la fibra

Según un estudio publicado en el Joumal ofthe American Medical Association, científicos siguieron las dietas de más de 2,000 hombres y mujeres durante 10 años. Al término de la investigación, los que eligieron alimentos ricos en fibra pesaron casi cinco kilos menos, en promedio, que los que ingirieron menos cantidad. La fibra evita que el estómago se inflame, que haya una sensación de pesadez y que aparezcan hemorroides y diverticulosis (pequeñas bolsitas inflamadas en la pared del intestino grueso).
EN CONTRA
El exceso de ésta sustancia puede causar inflamació severa, gases, diarrea y otros malestares estomacales. Puede disminuir la absorción de vitaminas y minerales importantes como hierro, zinc, cobre y calcio. También es importante que bebas muchos líquidos, de lo contrario el volumen extra de fibra hará lenta o bloqueará tu función intestinal. Si padeces hemorroides o síndrome de intestino irritable, podrían empeorar los síntomas.
ELIGE LA MEJOR
Existen dos tipos de fibra.
Consúmela de acuerdo con tus necesidades:
Soluble
Es la que se diluye con facilidad en agua. Se encuentra en la avena, el arroz integral, los frijoles, el centeno y en frutas como la manzana o la pera. Disminuye el colesterol en la sangre, así como el riesgo de padecer enfermedades cardiacas. La fibra soluble permite regular la producción de insulina después de las comidas.
Insoluble
Está en el salvado y cereales de trigo entero. Al ser un material áspero promueve una digestión saludable y disminuye el riesgo de padecer cáncer de colon y diverticulosis .
TIPS PARA INCREMENTAR LA INGESTA EN TU DIETA
- Un alimento que se considera una buena fuente de fibra debe contener al menos 2.5 gramos por porción.
- Come más vegetales frescos durante el día.
- Ingerir fruta entera, con semiHas y cáscara, te proporciona más de este elemento que la mayoría de los jugos.
FORMA EL HÁBITO
Si no la consumes habitualmente, dale tiempo a tu organismo para acostumbrarse a ella. Toma de 8 a 10 vasos de agua por día, para que fluya por tu tracto intestinal.
Durante una semana, consume cada día 18 gramos. La siguiente, ingiere 25 gramos y, si te sientes bien, durante la tercer semana ya podrás tomar la ingesta recomendada de 35 gramos al día.
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