Transtornos del sueño
Cuando dormimos, nuestro organismo lleva a cabo el reforzamiento, la regeneración y la producción adecuada de hormonas, como la del crecimiento. El desarrollo físico de nuestro cuerpo tiene lugar mientras dormimos; los procesos cognoscitivos, funciones mentales superiores, se depuran mediante el sueño. No aprenderíamos ni consolidaríamos lo aprendido durante el día o desecharíamos aquella información irrelevante si no fuera por la etapa del sueño profundo.
Por otro lado, se sabe que la relación dormir bien más una alimentación adecuada da por resultado que el peso se mantenga, pues mientras dormimos, la leptina, hormona de la saciedad, se produce de manera efectiva.
¿No dormir es una enfermedad?
Si no descansas de manera adecuada o no puedes dormir bien, no sólo puedes enfermar de manera frecuente, sino que te sentirás más lenta física y mentalmente durante el día.
No dormir ni conciliar el sueño de manera repetitiva es una enfermedad en sí misma que engloba los llamados trastornos del sueño.
Hipersomnia. Quedarse dormidos durante el día, sin desearlo. Común en adolescentes y adultos.
Insomnio. A finales de la adolescencia y, particularmente en el adulto joven. Tiene 20 causas probables, más comúnmente el INSOMNIO PRIMARIO: ninguna situación física lo determina (ronquido y/o trastorno de síndrome de movimientos periódicos de extremidades).
Roncar, amnea o somnolencia excesiva.
Dificultad para dormir, insomnio. Trastornos ligados al desarrollo de las culturas, de la humanidad.
Muerte súbita e infantil. Trastorno respiratorio que ocurre durante el sueño en el recién nacido.
Sonambulismo. Frecuente en edad preescolar, terrores nocturnos, pesadillas.
El insomnio y lo somnolencia excesivo son los trastornos que más se atienden en las Clínicas del Sueño. Son los más frecuentes y de mayor prevalencia o nivel mundial.
¿Eres hipocondríaca?
Los especialistas la definen como una patología psicológica que cursa con una preocupación excesiva y la convicción de tener (¡realmente lo creen!) una enfermedad grave. Raya la obsesión y quienes la sufren exageran los síntomas de trastornos que no tienen. Aunque no se sabe cuántas personas la padecen, se calcula que cuatro de cada cien personas viven con este problema.
¿RECONOCES ESTOS SINTOMAS?
• Preocupación de tener una enfermedad grave. Todos los síntomas que detectas te parecen malignos.
• No puedes dejar de pensar en negativo. Incluso después de hablar con el médico y comprobar que no es grave, tú piensas siempre mal.
• Te obsesiona lo que comes hasta el punto de que te has vuelto muy escrupuloso con tu alimentación y tus costumbres: estudias la composición de los alimentos, te preocupa contagiarte con algo.
TRUCOS PARA SUPERARLA
• Piensa que la salud no es ausencia de molestias, sino un estado de bienestar físico y mental.
• No todas las sensaciones corporales tienen explicación.
• Aprende a respirar y practicar técnicas fáciles de relajación para eliminar la ansiedad y la angustia que te producen esos pensamientos negativos.
• Deja de visitar constantemente a los médicos y no te automediques.
• Evita las conversaciones sobre temas de salud.
• Distráete lo más posible: sal con amigos o familiares y comparte actividades diferentes. Te ayudará a dejar de estar pensando a todas horas.
Ejercitate sin preocuparte de tu enfermedad
Son muy comunes y quizá tú padeces alguna de ellas. y quizá también te hayas propuesto acabar con ella mediante ejercicio físico, pero ¿te has parado a pensar si estás haciendo el ejercicio indicado?
Échale un ojo a lo que te recomendamos y te sentirás mucho mejor.
Osteoporosis
Para la descalcificación puedes pasear rápidamente, hacer una carrera suave o cualquier deporte que implique tonificación muscular; si es con algo de peso, mejor. Eso sí, debes tener cuidado con la intensidad para evitar lesiones y dolor de huesos.
Objetivo: el ejercicio estimula el metabolismo del calcio en los huesos que generalmente son los que implican el juego de las articulaciones.
Fibromialgia
Los expertos aseguran que la práctica de Pilates es ideal para atenuar los síntomas de esta enfermedad. También puedes hacer natación, pero de forma moderada.
Objetivo: eliminar o paliar el dolor, reforzar los músculos y potenciar la sensación de bienestar. Ideal: ejercicio aeróbico moderado
Depresión y Ansiedad
Para este tipo de enfermedades, cualquier tipo de deporte es bueno. Si no tienes molestias o problemas de salud, haz el que más te guste. Verás cómo tu estado de ánimo cambia muy, muy positivamente.
Objetivo: liberar endorfinas para sentirte bien. Descargar energía y mejorar tu aspecto físico son algunas de las cosas que conseguirás.
Diabetes
Deberás tener en cuenta qué deportes puedes hacer y hasta dónde puedes llegar, sin pasarte. Lo más apropiado es la carrera o marcha, bicicleta, patinaje y, en general, todo tipo de deporte aeróbico.
Objetivo: para controlar el nivel de glucemia en la sangre es muy importante que practiques deporte a diario. Esto ayuda a disipar la glucosa en sangre.
Asma
Yoga, tai-chi o Pilates son deportes que te ayudarán en tu afección respiratoria. Si no te convence ninguno de los que te mencionamos, prueba de manera ligera la bicicleta o una carrera corta.
Objetivo: ejercicio suave.Practícalo en zonas no muy secas y lleva a rajatabla el sistema de hidratación: agua y respirar bien.
Homeopatia contra la ansiedad
Con el arsénico se elabora un medicamento homeopático especialmente indicado para aliviar la ansiedad en personas afectuosas y sensibles con tendencia a la inquietud, al estrés y a la preocupación por su propia salud. Suelen ser personas perfeccionistas que llevan mal el caer enfermas. Los problemas de salud las agotan física y mentalmente, y aumentan su pesimismo y vulnerabilidad. Arsenicum album también se indica para tratar trastornos digestivos y respiratorios que tienen su origen en este tipo de ansiedad.
Dosis. La homeopatía permite comprender actitudes que afectan a la salud. Conviene acudir a un homeópata para que prescriba el medicamento y la dosis más adecuados.
Alivia la tos seca y faringitis con Malva
Griegos y romanos empleaban esta bonita planta de flores violáceas (Malva sylvestris) como verdura, pero hoyes mucho más habitual de las herboristerías que de los mercados. Gracias a su contenido en mucílagos, las flores y las hojas de la malva constituyen un poderoso protector de las mucosas, tanto respiratorias como digestivas.
Uno de sus principales usos es el tratamiento de la tos seca y persistente y otras afecciones de garganta como la faringitis, para las que se aprovechan sus propiedades emolientes y antiinflamatorias. Suele emplearse combinada con otras plantas y posee un ligero efecto laxante y diurético.
Fórmula casera para aliviar la tos seca. Para calmar la tos, se toman dos tazas de infusión al día. Se mezcla una cucharada de flores de malva con dos de eucalipto y se hierve durante cinco minutos en agua. Con esta infusión también pueden hacerse gargaras.





