Sugerencias para reducir grasas de los alimentos
En nuestro medio, la obesidad va ganando terreno. Se considera un problema de salud pública que trae consigo importantes complicaciones a mediano y largo plazos. Es urgente que se ingieran menos grasas y azúcares refinados para proteger, principalmente, a uno de los órganos vitales como es el corazón; además de cuestiones estéticas.
Si ingiere muchos alimentos con esos componentes, la grasa se acumula en el cuerpo, sobre todo en cintura y abdomen, que aumenta en mucho los riesgos de padecer diabetes, hipertensión, infarto y elevación de los niveles en la sangre y dentro de las arterias de colesterol y triglicéridos que pueden culminar con la muerte súbita.
En realidad, conocer cuál es la alimentación adecuada para cada persona es una tarea muy complicada; sin embargo, resulta fácil cuando se dedica algún tiempo a su conocimiento. Por ejemplo, evite en la medida de sus posibilidades quesos grasosos. Para identificarlos basta saber que si al someterlos al calor se derriten son quesos con abundante grasa saturada.
En conclusión, los quesos menos dañinos son los frescos o blancos como panela, requesón o cottage. Al pollo, antes de cocerlo deberá desprenderle la piel y todo aquello amarillo que es grasa. Al elegir carne de res, que sea magra; es decir, libre de grasa que es fácil identificarla ya que es blanca, incluso antes de cocinarla deberá separarla.
El pescado contiene grasa en pequeñas porciones. Evite la manteca y mantequilla y cámbielas por margarina o minarinas; no coma galletas con relleno cremoso, elija nieve en lugar de helados de crema de leche; no ingiera frutas en almíbar, es mejor 100 por ciento fresca y cruda. Elija mayonesa baja en grasas y sólo tome una cucharadita cafetera por día.
No ingiera vísceras, ya que contienen muchísima grasa saturada; no fría los alimentos; los vegetales se cuecen mejor al vapor, y aún es mejor ingerirlos crudos y bien masticados. Limite el consumo de cremas de verduras; es mejor comerlas en sopa sin mantequilla ni queso; no ingiera frijoles refritos, sino cocidos.
Cálculos Biliares
Los cálculos biliares son acumulaciones de cristales que se forman en la vesícula biliar o en las vías biliares. Son más frecuentes en las mujeres que en los hombres. Hay varios factores que influyen en la formación de los cálculos. En primer lugar, una predisposición familiar, la edad, la obesidad y una alimentación inadecuada. Hay países en los que la cuarta parte de la población mayor de 65 años padece de cálculos biliares aunque la mayoría no tiene síntomas.
Los cálculos se componen la mayoría de colesterol y otros, de sales de calcio. El colesterol se encuentra presente en la bilis en grandes cantidades y en estado líquido. Cuando la concentración de colesterol en la bilis es demasiado alta, entonces deja de diluirse y queda retenida en la vesícula biliar. La mayoría de los cálculos biliares se forman dentro de la vesícula biliar y cuando se trasladan a los conductos biliares puede producir infecciones graves, incluso mortales, de los conductos mismos, del páncreas o del hígado. Al igual que ocurre con los cálculos renales, los biliares obstruyen los conductos, favoreciendo así el asentamiento de las bacterias. Las bacterias se propagan a la sangre y pueden causar infecciones en cualquiera de los órganos del cuerpo.
Síntomas de los Cálculos Biliares
Al principio, los cálculos biliares no producen ninguna molestia, sobretodo los de tamaño pequeño que quedan alojados en la vesícula. Pueden pasar a los conductos biliares, y desde allí, al intestino delgado sin ningún problema. Cuando los cálculos obstruyen un conducto biliar se experimenta dolor, que puede ser agudo o intermitente, y que suele sentirse en la parte superior derecha del abdomen. Al dolor, suelen acompañarle náuseas y vómitos.
Diagnóstico de los Cálculos Biliares
El mejor método para detectar la presencia de cálculos en la vesícula biliar es la ecografía. También pueden utilizarse otras pruebas como el análisis de sangre, rayos X con sustancias de contraste y tomografías computarizadas que proporcionan más información para obtener un diagnóstico más seguro.
Tratamiento de los cálculos Biliares
Cuando los cálculos son tan pequeños que no producen molestias, no se precisa tratamiento. Las personas que sufren dolores intermitentes deben evitar las grasas para prevenir esos dolores. Cuando los cálculos que se encuentran en la vesícula biliar son causa de ataques de dolor que se repiten, el tratamiento más aconsejado es la extirpación de la vesícula. Desde hace unos 10 años, esta operación se ha simplificado enormemente gracias a la cirugía laparascópica. Consiste en la extracción de la vesícula a través de unos tubitos que se introducen por unas pequeñas incisiones de algunos milímetros en el abdomen. La ventaja de este método es que se reducen las molestias postoperatorias, la estancia en el hospital y se acelera la recuperación del paciente. Otros métodos de eliminar los cálculos, dependiendo de su tamaño, es la utilización de las ondas sonoras de choque (litotripsia) para fragmentar los cálculos que luego son expulsados al exterior a través del intestino.
Cuando los cálculos se han desplazado a los conductos biliares, pueden producir más problemas, incluso graves, por lo que el único tratamiento es la extirpación quirúrgica abdominal.
Hiperglucemia: Sintomas y causas
La palabra “hiperglucemia” se refiere a las cifras elevadas de la glucosa en la sangre.
Generalmente esta condición no se siente a menos que la glucosa esté muy alta por arriba de los 180 mg/dl que es cuando aparecen los síntomas de mucha orina, mucha sed, mucha hambre y cansancio, entre otros.
Como la hiperglucemia no presenta síntomas a menos que la glucosa esté muy alta, muchas personas con diabetes padecen de esa enfermedad por varios años sin darse cuenta. Lo que ocurre es que poco a poco la glucosa comienza a elevarse a cifras superiores a lo normal, que son 110 mg/dl en ayuna, y las personas no lo notan. Incluso, se calcula que una tercera parte de las personas que tienen diabetes no han sido diagnosticadas porque no tienen síntomas y no se han hecho un chequeo.
Lo malo es que la hiperglucemia afecta al cuerpo a largo plazo debido al desarrollo de problemas en las arterias, tanto en las grandes (como las coronarias) como en las pequeñas (como las de los riñones, la retina o los pies).
Cuando la glucosa de la sangre está sobre los 180 mg/dl se llevan a cabo varios procesos metabólicos que también están relacionados con el colesterol y que terminan por dañar la pared de las arterias endureciéndolas y lastimándolas. También se afecta la circulación. Por eso es que la diabetes descontrolada es la causa principal de ceguera, de insuficiencia renal o de amputaciones que no son por accidente.
Pero la buena noticia es que a través de la última década se han realizado varios estudios en los que se ha comprobado que si mantienes tus cifras de glucosa lo más cerca de lo normal puedes llegar a disminuir hasta en un 75% la aparición de estos problemas.
Las causas más frecuentes de hiperglucemia
Por lo general, comer demasiado, no hacer ejercicio o no cumplir el tratamiento cuando está indicado ocasionan hiperglucemia en las personas con diabetes. Sin embargo, también hay otros factores que ayudan a elevar la glucosa de la sangre:
- Las infecciones, sobre todo las de las vías urinarias y las de las vías respiratorias, son la causa principal de hospitalización de una persona con diabetes. De hecho, cuando hay diabetes, cualquier enfermedad implica un riesgo de hiperglucemia, por lo que se debe medir la glucosa más frecuentemente.
- Otra causa de la hiperglucemia es el estrés. Cuando se pasa por períodos difíciles en el trabajo o en la situación familiar, así como otras preocupaciones, la glucosa sube.
Las infecciones y el estrés causan hiperglucemia ya que como el cuerpo está en una emergencia, secreta la hormona adrenalina. Esta hormona es la que prepara al cuerpo para luchar o para huir, también hace que aumente en la sangre el combustible, que es la glucosa, para poder enfrentar el peligro.
Por esto es tan importante medir frecuentemente la glucosa de la sangre con el monitor que se debe tener en la casa. La información de esa medición puede utilizarse para saber cómo comer, cuándo se debe hacer ejercicio y cuándo se debe acudir al médico, según lo indicado por el equipo de salud. Además, esa información le sirve al médico o al dietista para hacer ajustes al tratamiento que esté llevando a cabo la persona.
¿Que hacer si se tiene hiperglucemia?
- Tomar muchos líquidos para evitar la deshidratación.
- Seguir la toma de medicamentos al pie de la letra.
- Comer normalmente pero evitar los alimentos ricos en azúcares o almidones que puedan elevar más la glucosa de la sangre.
- Evitar hacer ejercicio si está muy alta ya que puede elevarse más.
- Medir la glucosa frecuentemente, de cada dos a cuatro horas.
- Acudir al médico de inmediato si se tiene diabetes tipo 2 y la glucosa está por arriba de los 300 mg/dl.
- Si se padece de diabetes tipo 1 y la glucosa está por arriba de los 300 mg/dl, hay que medir las cetonas en la orina y aplicarse insulina de acuerdo a lo que el médico haya indicado.
Más vale prevenir que lamentar, así que para mantener un buen control de la glucosa hay que evitar dejar de tomar los medicamentos o aplicarse la insulina y hay que seguir un plan de alimentación y hacer ejercicio.
Recuerda que se debe mantener la glucosa lo más cerca de lo normal, o sea, alrededor de los 110 mg/dl en ayuna o por debajo de los 140 mg/dl dos horas después de las comidas. De esta manera, se disminuirá el riesgo de desarrollar complicaciones crónicas. No es tan difícil, es más bien un reto permanente de disciplina y buenos hábitos de vida que vale la pena intentar.
Ataque al corazón: señales de alerta y consejos sobre prevención
¿Qué es un ataque al corazón?
Un ataque al corazón (también llamado infarto al miocardio) es cuando parte del músculo cardiaco se daña o muere porque no está recibiendo oxígeno. Las arterias (vasos sanguíneos) llevan el oxígeno al corazón. La mayoría de ataques al corazón son por causa de un bloqueo en estas arterias. Usualmente, el bloqueo es causado por aterosclerosis que es la acumulación de depósitos de grasa (llamados placa) dentro de la arteria. Esta acumulación es como mugre que se acumula dentro de una tubería y retarda el flujo del agua.
Los ataques al corazón también pueden ser por causa de un coágulo de sangre que se atora en una parte estrecha de una arteria que se dirige al corazón. Hay más probabilidad de que se formen coágulos en los lugares en donde la aterosclerosis ha hecho que la arteria se haga más estrecha.
¿Cómo sé si estoy teniendo un ataque al corazón?
El dolor de un ataque el corazón puede sentirse como acidez estomacal fuerte. También es probable que usted esté teniendo un ataque al corazón si:
- Siente presión o un dolor compresivo en su pecho, algunas veces acompañado de sudor, náusea o vómito.
- Siente dolor que se extiende desde su pecho hasta la quijada, brazo izquierdo u hombro izquierdo.
- Tiene una sensación de presión en el pecho
- Tiene una sensación de “falta de aire” que dura más de un par de segundos.
No ignore el dolor o el malestar. Si piensa que está teniendo problemas de corazón o un ataque al corazón pida ayuda de inmediato. Entre más pronto obtenga tratamiento mayor es la probabilidad de que los médicos puedan prevenir que haya más daño al músculo cardiaco.
¿Qué debo hacer si pienso que estoy teniendo un ataque al corazón?
Llame a una ambulancia enseguida para que le lleve al hospital. Mientras espera a que la ambulancia llegue, chupe una tableta de aspirina común. No tome aspirina si usted es alérgico a la aspirina.
Factores de riesgo para un ataque al corazón
- Fumar
- Diabetes
- Envejecimiento: el 83 % de las personas que mueren por enfermedad del corazón tienen 65 años o
- Nivel de colesterol alto
- Presión arterial (sanguínea) elevada
- Antecedentes familiares de ataque al corazón
- Raza: los afro americanos, estadounidenses de descendencia mexicana, americanos nativos y los hawaianos nativos tienen mayor riesgo.
- Aterosclerosis o sea endurecimiento de las arterias.
- Falta de ejercicio
- Estrés
- Obesidad
- Sexo : más hombres tienen ataques de corazón, a pesar de que la enfermedad del corazón es la causa número uno de muerte en las mujeres estadounidenses.
¿Cómo puedo evitar tener un ataque al corazón?
Hable con su médico de familia acerca de sus factores de riesgo específicos (vea el cuadro abajo) para un ataque al corazón y de cómo reducir su riesgo. Su médico le puede decir lo siguiente:
- Deje de fumar. Su médico le puede ayudar. Si no fuma no empiece a fumar.
- Coma una dieta saludable. Disminuya las comidas ricas en grasas saturadas y sodio (sal) con el objeto de bajar el colesterol y la presión sanguínea. Pregúntele a su médico cómo comenzar a comer una dieta saludable.
- Controle su nivel de azúcar en la sangre si usted tiene diabetes.
- Haga ejercicio. Esto suena difícil si no ha hecho ejercicio por algún tiempo, pero trate de ir aumentando hasta alcanzar por lo menos 30 minutos de ejercicio aeróbico (aquel que aumenta su frecuencia cardiaca ) por lo menos cuatro veces por semana.
- Baje de peso si está pasado de peso. Su médico le puede aconsejar acerca de las mejores formas de perder peso.
- Controle su nivel de azúcar en la sangre si usted tiene hipertensión.
Hable con su médico acerca de si la aspirina le ayudaría ayudar a disminuir su riesgo de tener un ataque al corazón. La aspirina puede ayudar a prevenir que su sangre forme coágulos que eventualmente pueden bloquear las arterias.
Beneficios de la hidroterapia
Se define como hidroterapia al tratamiento en el cual se emplea el agua en sus diferentes estados físicos con múltiples beneficios al organismo. Es bien sabido el efecto reconfortante de un baño de agua caliente después de un día ajetreado para vencer el cansancio y la tensión muscular o qué decir de un duchazo de agua fría para despertar las facultades mentales y sentirse ágil, física y síquicamente. Sabemos que el agua es indispensable para la vida y sin la cual no duraríamos ni tres días vivos. El agua compone casi tres las tres cuartas partes del organismo y se encuentra presente en los alimentos, como frutas y verduras.
Las diferentes formas de su aplicación son: Compresas calientes o frías, baños de vapor o de agua fría o caliente, baño de asiento, baño genital, de pies, de brazos, fricciones con agua fría o caliente; además de dirigir chorros de agua a presión a diferentes áreas del cuerpo con regadera o manguera para lograr efectos específicos, como aliviar dolores musculares o tensiones y activar la circulación sanguínea o linfática.
La aplicación de agua caliente en el cuerpo produce dilatación de los vasos sanguíneos superficiales lo que provoca mejor circulación de sangre, relajamiento de los músculos y transpiración. El agua fría, aplicada sobre la piel, desinflama tejidos, refresca la temperatura, revitaliza órganos y tonifica los músculos contrayéndolos hasta que fluya la sangre a órganos internos y descongestiona tejidos como el intestinal.
Las inhalaciones de vapor de agua sola o con algún tipo de planta medicinal son útiles para refrescar las vías respiratorias, descongestionándolas, fluidifica secreciones para que fácilmente salgan de los pulmones y bronquios; además, el vapor de agua sobre la cara abre los poros en personas que padecen acné para extraer impurezas y así lograr su recuperación. Posterior a esto, se aplica agua fría para cerrar los poros. Es importante decir que el tratamiento con agua fría o caliente tiene acciones importantes en el ser humano.





